Salud pública

"A los 5 minutos quieren más": la alarmante moda de la cocaína fumada en Mendoza

Una nueva y devastadora modalidad de consumo avanza en los barrios vulnerables de Mendoza. La cocaína fumada genera un efecto efímero pero intenso, multiplicando los riesgos de daño neurológico y adicción extrema.

Ciudadano.News

Por Ciudadano.News

9 Julio de 2026 - 08:06

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Hace aproximadamente dos años, un preocupante fenómeno comenzó a registrarse de manera sostenida en los sectores más vulnerables de la provincia: el consumo de cocaína fumada. Esta práctica clandestina, que afecta principalmente a adolescentes y jóvenes adultos, ha encendido las alarmas del sistema sanitario mendocino debido a su altísimo nivel de toxicidad y la rápida dependencia física y psicológica que genera en los usuarios.

Un viaje efímero con consecuencias devastadoras

El proceso consiste en mezclar los residuos y sobrantes de la cocaína con bicarbonato y agua para someterlos al fuego. El resultado final es una piedra similar al crack, que luego muelen y consumen en pipas caseras armadas con caños o virulana. "A los 5 minutos quedan de vuelta del viaje, lógicamente quieren más y salen a comprar", relató un trabajador social de un barrio popular, graficando el peligroso y veloz ciclo de consumo que empuja a los jóvenes a la desesperación total.

Marta Hintuchi, coordinadora del Plan Provincial de Adicciones, advierte que el problema central es el drástico cambio en la vía de administración. Al fumarse, el compuesto ingresa de forma inmediata al cerebro, volviendo el efecto sumamente intenso pero efímero. Esta dinámica destruye el tejido neuronal a una velocidad alarmante, provoca taquicardia, insomnio severo y acelera de manera exponencial el nivel de adicción.

Frente a este complejo panorama, los especialistas remarcan que el desafío excede lo puramente médico y toxicológico. El abordaje profundo exige reconstruir de urgencia los vínculos sociales y educativos de estos jóvenes, quienes en su gran mayoría han quedado fuera del sistema escolar y familiar. "Cuando un chico de 14 años llega a fumar cocaína, la pregunta no es solo qué consume, sino en qué momento el Estado perdió el contacto con él", reflexionó la experta, apuntando a la necesidad vital de fortalecer las redes de contención.