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'El Redactor del Congreso de Tucumán' fue la voz de la Independencia

Con su contenido, se convirtió en un espejo de su tiempo, testimonio fiel de las cambiantes dinámicas políticas y sociales de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Carlos Campana

Por Carlos Campana

8 Julio de 2024 - 09:43

'El Redactor del Congreso de Tucumán' fue la voz de la Independencia

Durante los acontecimientos del 9 de julio de 1816, una pequeña porción de la población del territorio de las recién formadas Provincias Unidas estaba al tanto de los sucesos que se desarrollaban en San Miguel de Tucumán a través del recordado Congreso. 

En aquel momento, eran muy pocos los periódicos que existían para informar a un grupo reducido de la población que sabía leer y escribir. Entre los más importantes estaba la Gazeta de Buenos Aires y El Independiente, entre otros.

Así nació el periódico El Redactor del Congreso Nacional. Aunque hubo una versión previa durante la Asamblea del Año XIII con el mismo nombre, esta nueva etapa fue, sin lugar a dudas, el vocero que reflejó cada uno de los días de la Asamblea General Constituyente que se estableció en la ciudad de Tucumán a fines de 1815 y principios de 1816.

Posteriormente, a principios de 1817, cuando el Congreso se trasladó a Buenos Aires, continuó su publicación.

Las páginas de El Redactor, a diferencia de hoy, solo informaban y publicaban cada una de las sesiones que celebraba esa asamblea, aportando una minuciosa descripción de las actas y sus protagonistas, dejando un verdadero legado para la posteridad.

Cambio y desafíos

A principios del siglo XIX, las Provincias Unidas del Río de la Plata estaban inmersas en un período de transformación radical que se inició a partir de fines de 1812 y tuvo gran incidencia a partir de 1813 con la Asamblea General Constituyente o del Año XIII.

Este período marcó el inicio del proceso independentista, y las provincias se enfrentaban a la monumental tarea de definir su futuro político y social. Después de alzamientos y destituciones, como la del director Supremo Carlos M. de Alvear, se tomó la decisión de convocar una Asamblea General Constituyente en 1816. 

Este fue el punto culminante de esos esfuerzos, donde representantes de todo el territorio se congregaron en San Miguel de Tucumán con el propósito común de establecer las bases de la emancipación contra la península y proclamar una constitución.

En este contexto histórico tumultuoso y lleno de expectativas, El Redactor surgió como un faro de información.

Fray Cayetano Rodríguez, la voz ética de 'El Redactor'

El Redactor del Congreso Nacional fue dirigido por Fray Cayetano Rodríguez, un fraile franciscano nacido en 1761 en el apacible San Pedro (actual provincia de Buenos Aires). 

Hijo de Antonio Rodríguez y Rafaela Suárez, desde joven mostró una vocación inquebrantable por la fe y el conocimiento, ingresando a los 16 años al Convento de Buenos Aires para ordenarse como sacerdote franciscano. 

Fray Cayetano Rodriguez, primer director y alma mater de 'El Redactor' en 1816.
Fray Cayetano Rodríguez, primer director y alma mater de 'El Redactor' en 1816.

Tras estudiar en Córdoba y enseñar Teología y Filosofía, regresó a Buenos Aires, donde su espíritu independentista floreció. En 1807, su poema en honor a los esclavos defensores de Buenos Aires durante las expediciones británicas al Río de la Plata lo destacó. 

Su amistad con Mariano Moreno lo llevó a ser nombrado primer director de la Biblioteca Pública en 1810, promoviendo el pensamiento crítico hasta 1814. Elegido vocal y posteriormente diputado en la Asamblea del Año XIII, redactó el diario de sesiones y escribió la primera letra del primer himno. 

A fines de 1815 representó a Buenos Aires en la segunda Asamblea General Constituyente que se realizaría en Tucumán, registrando las actas que culminaron en la declaración de independencia el 9 de julio de 1816. 

Además de su labor política y religiosa, Rodríguez fue un prolífico poeta, escribiendo odas y panegíricos en honor a figuras patrióticas. En 1822, fundó el periódico El Oficial del Día para oponerse a las reformas eclesiásticas de Bernardino Rivadavia, dedicándose luego nuevamente a sus responsabilidades religiosas hasta su muerte, ocurrida en 1823.

La publicación inaugural

Dado que en Tucumán no había una imprenta (la primera llegaría en 1817, traída por el general Manuel Belgrano), la impresión de El Redactor se realizó en Buenos Aires.

Los primeros números fueron impresos en las venerables prensas de los Niños Expósitos, que para ese tiempo funcionaban en la actual 'Manzana de las Luces', cerca de la Plaza de Mayo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

El periódico independentista se imprimía en la Imprenta de los Niños Expósitos .
En un principio el periódico independentista se imprimía en la Imprenta de los Niños Expósitos.

Posteriormente, pasó a imprimirse en Gandarillas y Socios, y una vez trasladada la sede del Congreso a Buenos Aires, la firma porteña Benavente y Compañía se encargó de la tarea.

El primer número de El Redactor del Congreso Nacional vio la luz el 1 de mayo de 1816. Con once páginas, la edición inicial fue la más extensa del periódico, que generalmente constaba de un promedio de cuatro. 

Considerando el tiempo que tomaba enviar los originales desde Tucumán a Buenos Aires y el proceso de impresión, es probable que, apenas iniciadas las sesiones del Congreso, ya se hubiera dispuesto la impresión de El Redactor. A pesar de haber salido en mayo de 1816, el periódico comenzó publicando la crónica de todas las sesiones desde su inicio en marzo de ese año. 

El 9 de julio de 1816, la asamblea declaró la emancipación de la península ibérica.
El 9 de julio de 1816, la Asamblea declaró la emancipación de la península ibérica.

Cabe recordar que las noticias tardaban mucho tiempo y no es como hoy, que se desarrollan prácticamente en el instante que ocurren los hechos.

Bajo el título del periódico, se encontraba por varias ediciones un verso en latín de Stacio. Además de la información sobre las sesiones, todos los números correspondientes a la etapa tucumana de la Asamblea contenían exposiciones, comentarios y glosas llenas de un encendido espíritu patriótico y una firme y decidida voluntad. Invocaban a los pueblos a la unión y repudiaban, con diversas citas, toda forma de anarquía. 

El Redactor del Congreso Nacional no solo documentó los acontecimientos, sino que también se convirtió en una poderosa herramienta de cohesión y esperanza, reflejando el fervor y la determinación de aquellos que luchaban por una incipiente nación soberana.

La segunda etapa: 1817-1820

Tras la decisión del traslado de la Asamblea General Constituyente de 1816 a la metrópoli porteña, el periódico enfrentó nuevos desafíos y continuó desempeñando un papel crucial en la vida política de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

A comienzos de 1817, el Congreso se trasladó a Buenos Aires, y con él, El Redactor continuó su publicación. Sin embargo, con la conclusión del mandato del padre Rodríguez y la aceptación de la renuncia del doctor Molina desde Tucumán en abril de 1817, se hizo evidente la necesidad de un nuevo liderazgo editorial. 

Así, el 13 de mayo, el diputado Vicente López y Planes fue nombrado el nuevo redactor.

Vicente López y Planes ocupó el cargo de director en la segunda etapa del periódico.
Vicente López y Planes ocupó el cargo de director en la segunda etapa del periódico.

López y Planes asumió su rol con la edición del 31 de mayo de 1817, marcando un cambio notable en el estilo del periódico. Fue así que en él se comenzó a publicar el resumen de las sesiones "como quien va escribiendo un acta". 

Desaparecieron las glosas, las exhortaciones patrióticas y otros párrafos. Este nuevo enfoque reflejaba una transición de un estilo fervorosamente patriótico a uno más pragmático y directo. La narrativa emotiva y las reflexiones filosóficas dieron paso a una crónica más sobria y formal de los acontecimientos.

A pesar de este cambio, El Redactor siguió siendo un testimonio vital de la evolución política y social en las Provincias Unidas, adaptándose a los nuevos tiempos y necesidades del Congreso y de su audiencia. 

La transformación del periódico bajo la pluma de López y Planes no solo significó un ajuste en la forma, sino también en el fondo, reflejando un periodo de consolidación en el que el pragmatismo comenzaba a predominar sobre la exaltación idealista que caracterizó los primeros tiempos independentistas.

El último número de El Redactor del Congreso Nacional salió el 28 de enero de 1820, durante un marco de disputas intestinas que se iniciaban luego de la proclamación de la Constitución de 1819 por la Asamblea. 

La situación política se transformó en una verdadera anarquía que desencadenó en la batalla de Cepeda días después del cierre del periódico. En la última edición marcaba el ocaso de una era, cerrando un ciclo de fervor patriótico y esperanza en un futuro mejor. 

Con su contenido, El Redactor del Congreso Nacional se convirtió en un espejo de su tiempo, testimonio fiel de las cambiantes dinámicas políticas y sociales de las Provincias Unidas del Río de la Plata.