Ulises Addamo analizó en Sin Verso el proyecto logístico que podría revolucionar la matriz productiva argentina con la Hidrovía Vaca Muerta. Se trata de un canal navegable de 720 kilómetros sobre los ríos Limay y Negro, diseñado para conectar el interior patagónico con el mar Argentino. Un estudio de factibilidad financiado por el Consejo Federal de Inversiones confirmó que el desarrollo es técnicamente viable y representa una alternativa clave para potenciar el desarrollo energético del país.
Una alternativa logística para abaratar costos y conectar la producción
La iniciativa contempla una inversión aproximada de 580 millones de dólares para la construcción de puertos de transferencia, adecuación de puentes y obras de dragado. El objetivo principal radica en resolver el cuello de botella del transporte de insumos clave como la arena para fractura hidráulica, tubos y cemento. Actualmente, más del 80 % de este insumo recorre más de mil kilómetros en camión. Con la habilitación del corredor fluvial, cada barcaza lograría reemplazar el equivalente a 80 camiones, aliviando el tránsito en las rutas nacionales 22 y 250.
Asimismo, el plan establece un esquema de transporte multimodal que vinculará los puertos fluviales con el ferrocarril y el transporte terrestre hacia Añelo. La hidrovía no solo beneficiará la actividad hidrocarburífera en Neuquén, sino que potenciará la salida de la producción frutícola y de las economías regionales. De concretarse, esta vía fluvial energética se posicionará como un corredor estratégico comparable a la Hidrovía Paraná-Paraguay, dinamizando el comercio. Además, la significativa reducción de los costos logísticos impulsará la competitividad de las empresas locales, facilitando la atracción de nuevas inversiones internacionales para la Patagonia.