El Reino Unido completó su fase inicial de adquisición de cazas F-35 tras recibir tres nuevas unidades en la base RAF Marham. Con la llegada de los ejemplares 46, 47 y 48, el gobierno británico reafirma su plan de alcanzar 75 aeronaves operativas para 2033, con una meta final de 138.
Este rearme ocurre en un clima de fricción con Estados Unidos tras la filtración de documentos sobre las Islas Malvinas. El fortalecimiento de esta flota furtiva no solo moderniza su defensa, sino que endurece su postura de disuasión en el Atlántico Sur frente al reclamo argentino, en un contexto de incertidumbre sobre su cooperación nuclear con la OTAN.