La comunidad científica internacional activó satélites de vanguardia tras el histórico doblete sísmico de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudió Venezuela. Científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, junto al sistema Copernicus de la Unión Europea, desplegaron los instrumentos Sentinel-1 y NISAR para evaluar la emergencia desde el espacio.
Estas herramientas captaron la deformación de la corteza terrestre en tiempo récord. El mapa geoespacial detectó inicialmente casi 59.000 edificios afectados. Esta radiografía tecnológica resulta vital hoy, ya que optimiza el despliegue de ayuda humanitaria y guía a los equipos de rescate hacia las zonas críticas.