Marruecos volvió a conmover al mundo del fútbol al dejar afuera a Países Bajos en una dramática definición por penales, un resultado que provocó celebraciones eufóricas en África pero también graves disturbios en territorio europeo.
La tensión estalló inmediatamente después del penal decisivo anotado por Ismael Saibari, dejando al descubierto los fuertes contrastes en las calles tras la histórica clasificación de los Leones del Atlas a los octavos de final.
Choques con la policía y camiones hidrantes en La Haya
En el barrio de Schilderswijk, en La Haya, la situación se descontroló por completo. Cientos de fanáticos de la numerosa comunidad marroquí residente se enfrentaron de manera violenta con las fuerzas de seguridad locales.
Según informaron las autoridades neerlandesas, los agentes fueron atacados con piedras y fuegos artificiales de gran potencia, lo que obligó a la intervención urgente de las unidades antimotines.
La policía tuvo que desplegar un camión hidrante para dispersar a la multitud y confirmó que varias personas terminaron detenidas por cometer violencia abierta en medio de las corridas.
Mientras tanto, la otra cara de la moneda se vivió en Casablanca, la ciudad más grande de Marruecos. Miles de hinchas eufóricos inundaron las calles con bengalas y banderas, festejando con bocinazos hasta altas horas de la madrugada.
El seleccionado africano, que ya sueña con repetir la campaña histórica de hace cuatro años cuando llegó a semifinales, ahora se prepara para enfrentar al coanfitrión Canadá el próximo sábado.