En este análisis internacional Ulises Addamo incursiona en la propuesta audaz que ha lanzado el Kremlin: actuar como mediador y garante del programa nuclear de Irán. Tras los bombardeos de 2025 sobre centros de enriquecimiento, Rusia busca extraer 400 kg de uranio al 60% para evitar su uso militar.
Sin embargo, la oferta de Vladímir Putin incluye una condición innegociable: un alto el fuego permanente entre Teherán y Washington. La administración de Donald Trump mantiene el escepticismo, considerando que los lazos bilaterales entre Rusia e Irán invalidan la neutralidad del Kremlin. Mientras el bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz presiona la economía global, el mundo observa si este movimiento es una salida diplomática o un refuerzo del eje Moscú-Teherán.