La estabilidad en Oriente Medio pende de un hilo tras un violento incidente armado en aguas internacionales. Aviones de combate de Estados Unidos atacaron seis barcos de carga y pesqueros iraníes cerca de la ciudad portuaria de Khasab, en Omán, dejando un saldo preliminar de seis heridos y seis personas desaparecidas. El ataque, ocurrido el viernes por la noche, fue calificado por el Gobierno de Irán como una flagrante violación del alto el fuego vigente.
Respuesta armada y escalada regional
Desde Teherán, las fuerzas armadas emitieron un duro comunicado tildando al ejército estadounidense de "invasor, terrorista y bandido". La denuncia no se limitó al bombardeo de los buques; las autoridades iraníes aseguran que las fuerzas norteamericanas también atacaron zonas civiles en las costas de los puertos de Jamir, Sirik y la isla de Qeshm. Según los reportes locales, los barcos atacados pertenecían a residentes de la provincia de Hormozgan, lo que agrava la indignación civil en la zona.
En represalia, la Fuerza Naval de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) ejecutó una "operación combinada intensa" contra destructores enemigos. La respuesta incluyó el despliegue de misiles balísticos, de crucero antibuque y drones de ataque con ojivas de alta capacidad explosiva en el Estrecho de Ormuz. Mientras los heridos permanecen hospitalizados en estado reservado, la comunidad internacional observa con alarma este enfrentamiento directo que rompe la frágil tregua y pone en riesgo la principal vía de suministro energético del mundo.