La tensión geopolítica entre Cuba y Estados Unidos alcanzó su punto más crítico. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, lanzó una contundente advertencia tras las declaraciones de Donald Trump sobre sus intenciones de tomar el control de la isla caribeña.
"Nos estamos preparando para la guerra", aseguró el mandatario cubano, enfatizando que su país no renunciará bajo ninguna circunstancia a su soberanía ni a su independencia.
Este fuerte cruce reaviva un conflicto histórico en un escenario internacional complejo. Para América Latina, esta escalada militarista representa un quiebre en la diplomacia y enciende las alarmas globales.