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Mujeres en política

Costa Rica hace historia: mujeres conquistan el poder total en medio de una inesperada ola conservadora

El país centroamericano marca un hito democrático sin precedentes con una mayoría femenina en la Asamblea Legislativa y la llegada de su segunda presidenta, desafiando la creciente corriente conservadora oficialista.

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Por Ciudadano.News

6 Mayo de 2026 - 07:32

Costa Rica será gobernada por mujeres.
Costa Rica será gobernada por mujeres. -

Este 8 de mayo, Costa Rica vivirá un momento que redefine su trayectoria democrática: una mujer presidenta del Congreso juramentará a la segunda mujer en ocupar la Presidencia de la República, Laura Fernández. El ascenso de Fernández y la consolidación de la abogada Yara Jiménez al frente del plenario simbolizan un avance numérico sin precedentes en la región.

Una Asamblea con rostro de mujer

Por primera vez en dos siglos de vida independiente, el país cuenta con un órgano legislativo integrado mayoritariamente por mujeres: 30 diputadas frente a 27 hombres. Este logro, destacado por el Tribunal Supremo de Elecciones como el fruto de décadas de lucha por la paridad, posiciona a Costa Rica en la élite mundial de representación femenina, solo superada por naciones como Ruanda y Cuba.

Sin embargo, este hito convive con una paradoja política. El actual auge del conservadurismo, liderado por el mandatario saliente Rodrigo Chaves, impregna la retórica del nuevo gobierno. La propia Fernández ha solicitado ser llamada "presidente", marcando distancia con el lenguaje inclusivo y el progresismo. Según especialistas, el ascenso de este sector no es superficial, sino parte de una "batalla cultural" que rechaza conceptos de género tradicionales.

A pesar de las denuncias de acoso sexual que marcaron la campaña y las alianzas con sectores evangélicos, el dominio político femenino es hoy una realidad innegable. El reto para este cuatrienio 2026-2030 será conciliar esa histórica representatividad con una agenda que, desde el oficialismo, parece alejarse de las consignas feministas convencionales para abrazar una identidad más tradicionalista y pragmática.