Perú vive horas de máxima tensión tras una jornada electoral que confirmó las proyecciones de una polarización absoluta. Con una diferencia inicial de apenas 100,000 votos a favor de la candidata de centroderecha Keiko Fujimori, el escrutinio del voto restante podría revertir la tendencia en favor del izquierdista Roberto Sánchez.
Este escenario de fuerte incertidumbre agudiza la fragilidad de un país que busca definir a su noveno presidente en apenas diez años. La lentitud histórica del sistema electoral peruano vuelve a encender las alarmas sobre la confianza institucional en medio de una profunda crisis de gobernabilidad.