Si Glass Onion (2022) dejó a algunos fanáticos con sabor a poco debido a su exceso de artificio, Rian Johnson ha decidido volver a las fuentes para redimirse. Wake Up Dead Man: Un misterio de Knives Out acaba de aterrizar en Netflix y la crítica es unánime: la saga ha recuperado su filo.
Daniel Craig vuelve a ponerse el traje de lino del detective Benoit Blanc para resolver un caso que se aleja de las islas paradisíacas y los multimillonarios tecnológicos para sumergirse en una atmósfera gótica, rural y mucho más oscura. Aunque filmado íntegramente en Inglaterra, esta vez, el escenario es un pequeño pueblo del norte del estado de Nueva York donde la religión y los secretos son moneda corriente.
La víctima es el Monseñor Jefferson Wicks, interpretado por un sólido Josh Brolin, un cura conservador y violento que aparece muerto en plena misa. El escenario del crimen es una sacristía, planteando el clásico desafío del "cuarto cerrado" que tanto amaban autores como Agatha Christie o G.K. Chesterton.
Un sospechoso ideal y un elenco estelar
El principal apuntado por el crimen es el reverendo Jud Duplenticy, encarnado por Josh O'Connor (The Crown, Challengers). Su personaje es un exboxeador con antecedentes violentos y las manos manchadas, lo que lo convierte en el culpable perfecto a los ojos de la congregación.
Sin embargo, como es costumbre en el género, nada es lo que parece. La película evoluciona hasta el punto en que detective y sospechoso deben colaborar para desentrañar la verdad.
Pero lo que realmente eleva a Wake Up Dead Man es su impresionante elenco, una marca registrada de la franquicia. A Craig, Brolin y O'Connor se suma una Glenn Close brillante, que ya suena para posibles nominaciones al Oscar por su rol de actriz de reparto.
La lista de sospechosos se completa con figuras de la talla de Mila Kunis, Jeremy Renner, Andrew Scott y Kerry Washington. Cada uno de los personajes aparece en escena para aportar una cuota de intrigas, fe y mentiras al rompecabezas.
El regreso al mejor cine de detectives
Con una duración de 140 minutos que pasan volando gracias a un guion afilado, la película logra equilibrar el suspenso con el humor ácido característico de Benoit Blanc. A diferencia de su predecesora, aquí los giros narrativos están al servicio de la historia y no del espectáculo visual.
Johnson aprovecha el contexto eclesiástico para explorar temas profundos como la fe versus la verdad, sin perder el tono lúdico de entretenimiento masivo. Wake Up Dead Man confirma que el género detectivesco está más vivo que nunca y que Daniel Craig ha encontrado en este investigador sureño el papel perfecto para dejar atrás definitivamente a James Bond.