En una zona exclusiva del country más distinguido de Pilar, Araceli González (57) construyó una mansión que refleja su estilo y su búsqueda de equilibrio. Desde que adquirió el terreno en 2005, tras su separación de Adrián Suar (57), la actriz puso manos a la obra para diseñar una propiedad que fuera mucho más que una casa: un espacio de bienestar. En sus 4000 metros cuadrados se despliegan ocho dormitorios, cuatro cocinas, seis livings y hasta una huerta orgánica.
Diseño, feng shui y reciclaje
Fiel a su pasión por el diseño, Araceli plasmó en su mansión una identidad visual única. El uso del Feng Shui como guía no solo se percibe en la armonía de los ambientes interiores, sino también en la disposición del espacio exterior. Cada mueble, incluso los reciclados, fue elegido con intención.
La pileta
Entre árboles, caminos de piedra y canteros con flores, emerge el verdadero corazón de la mansión: una pileta imponente que trasciende lo meramente estético. Diseñada bajo los principios del Feng Shui, esta piscina simboliza un espacio de renovación emocional. Su forma, orientación y entorno fueron cuidadosamente planificados para potenciar la armonía y el descanso.
Interiores de lujo
El interior de la mansión no se queda atrás en opulencia. Con cuatro cocinas distribuidas estratégicamente, una de ellas cuenta con un comedor diario y un playroom anexo con vista al parque. Este último espacio se convirtió en el segundo living de la casa, ideal para momentos en familia o con amigos. Uno de los elementos más llamativos es una gigantesca pecera con peces exóticos. La mesa del comedor principal, rodeada de arañas colgantes, anticipa el estilo sofisticado que se respira en cada rincón.
Naturaleza integrada
El exterior de la mansión no solo impresiona por su tamaño, sino también por su compromiso con la naturaleza. Araceli incorporó una huerta orgánica donde cultiva parte de los alimentos que consume, reforzando su apuesta por un estilo de vida saludable y consciente. El jardín que rodea la pileta funciona como un pulmón verde que complementa la armonía general de la mansión. La elección de vegetación autóctona, materiales nobles y un diseño paisajístico personalizado completan este universo privado que combina lujo con sustentabilidad.
El legado de una mujer que convirtió su hogar en arte
A sus 57 años, Araceli González demuestra que una mansión puede ser mucho más que una propiedad de lujo: puede ser un proyecto de vida. Su casa en Pilar encarna ese deseo de vivir en un espacio que represente su crecimiento, sus valores y su conexión con la belleza.


