Wanda Nara lo hizo otra vez: su nombre volvió a estar en boca de todos. Esta vez, el escándalo tiene como protagonista a Leandro Paredes, mediocampista de la Roma y pieza habitual de la Selección Argentina, a quien algunos señalan como el destinatario de un supuesto mensaje seductor por parte de la mediática.
La versión surgió en DDM (América TV), donde deslizaron que Wanda habría intentado "acercarse" a un jugador de la Scaloneta. Aunque no mencionaron nombres, en redes no tardó en instalarse que se trataba de Paredes. Incluso, el programa aseguró que el futbolista le habría mostrado el mensaje a su esposa, Camila Galante, quien no solo se lo tomó con calma, sino que lo habría compartido con otras parejas de jugadores. Ese gesto habría generado un "quiebre" interno en el círculo de esposas del plantel argentino, con el nombre de Nara en el centro del conflicto.
La historia, que hasta ese momento era solo un rumor, se potenció con la aparición de un video en el que se ve a Wanda y Paredes juntos en una pileta. Sin contexto, pero con alto voltaje para las redes, la grabación sirvió de combustible para alimentar teorías sobre un presunto affaire.
En medio del revuelo, quien decidió tomar la palabra —sin decir una sola— fue Camila Galante. Y lo hizo como mejor sabe: con imágenes que hablan por sí solas. Desde sus redes sociales, la esposa de Paredes compartió postales de momentos íntimos con el jugador. En una, se los ve almorzando juntos. En otra, una selfie de ascensor, lo mira con ternura y le dedica un "Te amo" junto a un corazón azul.
Sin declaraciones altisonantes ni escraches, Galante optó por una estrategia más eficaz: mostrar normalidad, mostrar amor, mostrar unidad. Frente a la tormenta mediática, eligió dar señales claras de que, en su pareja, no hay lugar para sospechas.
Ninguno de los involucrados habló sobre el episodio. Pero el silencio, en este caso, no fue cómplice. Fue suficiente para que Camila, con apenas dos publicaciones, desactivara el escándalo con una simple pero potente verdad: su relación con Leandro sigue firme. Y todo lo demás, parece ruido.

