Si hay un barrio y un café con impronta tanguera, bien de Buenos Aires; de esos que adoramos los que amamos ir a Capital Federal es el Bar Orquídea de Almagro, uno de esos templos en el que el tiempo es un vidrio, al decir de Charly.
Allí nos juntamos con Silvio Cattáneo. Más que una entrevista parece la conversación entre dos amigos de toda la vida, aunque acaban de conocerse.
Dos cafés en vasitos sobre la mesa, la charla sin apuro. Y es ahí, en ese instante de confidencias, donde Silvio Cattáneo —el hombre sereno y amable que está enfrente— comienza a revelar la alquimia de su arte.
De las Tablas al Arrabal: La Doble Pasión
Silvio es versátil. Viene del palo del teatro, en el que entre tantos hitos trabajó junto a Fernando Peña ("Tocábamos tangos que él elegía al azar" dirá). También con Hugo Midón, con Soledad Villamil y Rita Cortese en una propuesta teatral-musical en La Trastienda. Entre fugaces pasos por tiras de tv y cine publicitario y 10 años con el grupo Caracachumba, Silvio compone, toca la guitarra y canta.
Desde sus proyectos vinculados con el Tango asume el doble de riesgo de cincelar tangos, valses y milongas con un código generacional Sub 40, 50 y 60, con todo lo que ello implica. Es decir la construcción de un DNI nacional y popular con el cimiento del humor identitario argentino.
Entonces puede haber un homenaje al viejo Valiant con un guiño en V, al Faraón Tutankamon en letra de tango. A Spinetta y Los Redondos, a Norita Cortiñas, el Bocón Frascino y la Balsa de Tanguito. En el repaso de sus tres discos hay verdaderas gemas: "Tribus", "Lluvias de rosas", "Flor de Loto, "Viejo rocker" (versionado también por la agrupación Fernández Fierro)
Su personaje, Ofidio Dellasoppa nació como un juego de palabras. Un nombre "bien tanguero, situado en los 40 y 50" y una sonoridad tana -Dellasoppa- unida a un guiño culto -Ofidio, por Ovidio-.
"Buscaba algo 'lo más tano posible, lo más Porteño imposible a la vez" dice Silvio. En ese contraste germinó su alter ego, un tangosaurio que se da el lujo de contar sobre desamores (tal como lo hacían los tangueros en los años cuarenta) pero acá es por una pebeta china que de la que se ha enamorado pero a la que deja de ver porque cerró el negocio del barrio, harta de que le entren a chorear.
El video fue grabado por el artista mendocino Mauro Altschuler, radicado en Baires hace varios años. Sumamente genial.
La defensa del juego
Los dos proyectos de Silvio se llaman "Ofidio Dellasoppa y las cuerdas flojas" y "Ofidio Dellasoppa y las hermanas Bevilaqcua".
Con el trío (junto a Claudio Cecolli y Felipe Traine) ha grabado tres discos y su trabajo, ya sea en Rosario junto al legendario dibujante Eduardo Maicas o en pequeños formatos de café concert, tiene alguna conexión con Les Luthiers, Leo Masliah, Hugo Varela o el recordado Gordo Alorsa de la Guardia Hereje.
Muchos de sus trabajos se grabaron en 2010 en unos micros por la Televisión Pública, los cuales pueden verse hoy a través de Youtube.
Silvio juega. Y despierta la emoción en todas sus formas, desde sus canciones.
"No sé qué dirán los «tangueros de ley», si es que queda alguno. Solo sé que no tienen de qué quejarse, porque hacemos nuestros tangos con conocimiento del género, rigor en el estilo y un profundo respeto y amor por nuestra música popular." dice sobre que podrían pensar los tangueros sobre su manera de abordar el tango.
Junto a las Bevilacqua en el Gelsomina
En el proyecto con las hermanas Bevilaqcua (¿Son hermanas o no? es la pregunta que se hacen muchos espectadores en sus actuaciones), Silvio -u Ofidio- se tutea con ellas en muchas de sus canciones y en otros clásicos del tango y la música internacional modelados en formato de la música de Buenos Aires.
Una puesta en escena que rememora las performances de los café concerts o los sitios under de los ochenta.
En un momento de bolsillos flacos en la Argentina actual y de lo costoso que resultarían las producciones en salas teatrales más imponentes, el espacio Cultural Gelsomina, en la calle Humberto Primo en pleno Capital Federal, hace gala al ingenio de motorizar reductos pequeños para disfrutar de espectáculos imperdibles para no más de 50 personas.
Allí justamente fue que vimos la actuación de Ofidio, Marta, Mirta, Mecha y Maruja Bevilacqua. Un show íntimo que permitió disfrutar del talento de Silvio Cattáneo y de Matilde Vituldio, Valeria Leandra Bueno, Patricia Landaburu y Florencia Steinhart.
Un lujo que podés darte, si seguís una cuenta de IG y coincide tu ida a CABA con un recital de ellos.
El próximo 25 de octubre Ofidio Della Sopa y las hermanas Bevilacqua volverán a repetir su puesta musical-teatral en la sala 420 de la Ciudad de La Plata.

