Por Ciudadano.News
10 Mayo de 2022 - 15:07
Robin Williams, cuya muerte a los 63 años todavía causa nostalgia y tristeza en sus seguidores, utilizó su renombre dentro del mundo del espectáculo para marcar la diferencia en la vida del prójimo siempre que pudo. Y un claro ejemplo de ello es que demandaba a los estudios una cláusula que exigía contratar y dar trabajo a un número de personas sin techo en sus películas.
“Mi trabajo real es ayudar a la gente” le dijo en una ocasión a un paciente de cáncer llamado David Buist, a quien el actor llamaba con frecuencia para darle ánimos durante el año que duró su tratamiento. Una frase solidaria que define en pocas palabras una de las labores ejemplares que Williams hizo en pleno corazón de Hollywood, sin pedir reconocimiento alguno.
El intérprete de Jumanji y Sra. Doubtfire siempre fue una figura caritativa y solidaria, sin embargo, supo aplicar su misión personal dentro de la propia industria exigiéndolo por contrato.
Así lo desveló un agente de eventos llamado Brian Lord, contando la exigencia que tenía Robin Williams en sus contratos . Aparentemente, Lord se encontraba negociando la contratación del actor para un evento, cuando se topó con una cláusula en el contrato que le hicieron llegar que le llamó la atención. “Tenía un requerimiento que, por cada evento o película que hacía, la compañía que lo contrataba también tenía que contratar a un número de personas sin techo y ponerlos a trabajar” explicó el agente. “Nunca volví a ver una película de Robin Williams de la misma manera después de eso”.
El protagonista de 'La sociedad de los poetas muertos' tiene muchas anécdotas con colegas y gente del cine. Tal vez una de sus relaciones más estrechas fue con Christopher Reeve, mejor amigo de Robin y compañero de estudios de teatro en la exigente Juilliard School de Nueva York. Williams, se hizo cargo de pagar los costos del tratamiento que el seguro no cubría luego del accidente que dejó al protagonista de 'Superman' parapléjico. Pero no se quedó ahí: aplicó la terapia de la risa que luego haría popular en Patch Adams. De sorpresa, entraba en la habitación donde se encontraba su amigo simulando ser un médico proctólogo ruso que pretendía aplicarle un tratamiento en el recto. Reeve solía decir que esa fue la primera vez en la que se rió después de su tragedia.
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