La lucha contra el crimen organizado en Latinoamérica ha tomado un giro surrealista. En países como Argentina, Perú, Brasil y Colombia, las fuerzas de seguridad están reemplazando los uniformes tácticos por disfraces de payasos, Minions o personajes de "El Chavo del 8" para realizar capturas de alto perfil.
Esta estrategia del "Caballo de Troya" busca burlar la vigilancia de las bandas criminales en zonas críticas. Casos recientes, como el operativo "Polipayasos" en Buenos Aires o el uso de un oso de peluche gigante en Lima durante San Valentín, demuestran que el factor sorpresa es clave. Aunque bizarros, estos métodos logran desarticular bandas de narcotráfico y capturar prófugos en contextos donde la vigilancia criminal es extrema.