En un fallo que impacta, tanto en el mundo judicial como en el corazón de la sociedad, la Justicia de Córdoba condenó al ícono del cuarteto Juan Carlos La Mona Jiménez a indemnizar con más de $300 millones a su hija Natalia Jiménez Ruffino, quien no fue reconocida por el cantante durante más de tres décadas.
La sentencia, dictada por la jueza de Primera Instancia María Virginia Arato, responde a un juicio por daños y perjuicios iniciado en 2015 tras el fracaso de una instancia de mediación. Fue en 2021 cuando una prueba de ADN confirmó la paternidad de Jiménez, lo que derivó en el reconocimiento judicial de Natalia como hija legítima y su posterior inscripción en el Registro Nacional de las Personas.
ADN, abandono y un vínculo secreto: el origen del conflicto
Según consta en el expediente judicial, la relación entre Jiménez y la madre de Natalia, Liliana Beatriz Echevarría, se remonta a unas vacaciones en Córdoba cuando ella tenía sólo 18 años. Al quedar embarazada, la joven volvió a Buenos Aires y el vínculo se mantuvo en secreto, ya que el cantante estaba casado.
A pesar de que hubo cartas y encuentros esporádicos, la jueza consideró que esos gestos no alcanzaron para suplir el abandono y la falta de acompañamiento emocional que sufrió la hija del artista.
"Es un fallo histórico por la rapidez del proceso y por la magnitud de la condena", señaló la abogada Carolina Farías, representante de Natalia, en declaraciones televisivas.
Una reparación millonaria con fuerte valor simbólico
El fallo establece una indemnización millonaria por el daño emocional y psicológico sufrido durante años. Natalia expresó conmovida: "Hoy puedo verme al espejo y decir quién soy (...) Pero no entiendo por qué nunca escucharon mi pedido de hacerlo en silencio, entre nosotros".
Aunque la sentencia puede ser apelada por la defensa de Jiménez, el fallo ya sienta un precedente clave en materia de filiación. En un país donde miles de personas aún luchan por conocer su verdadera identidad, esta resolución pone sobre la mesa una deuda histórica: la del derecho a ser reconocido, no solo ante la ley, sino también en el plano humano.
