Paul McCartney no falla. En su quinta visita a la Argentina, el legendario músico repasó su carrera a lo largo de casi tres horas con más de 30 temas. A los 82 años, el exbeatle se manejó por el escenario sin problemas, lugar que siente su hábitat, acompañado de una banda impresionante. Esta noche volverá a hacer historia en el mismo escenario. El miércoles 23 de octubre tocará en el Estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba.
Un público de todas las edades
El entorno fue fantástico. Un River colmado por 70 mil personas de distintas edades: fans de los Beatles cercanos a los ochenta años, padres con hijos, jóvenes que recibieron toda la información beatle por mandato familiar y chicos que se maravillaron al escuchar esas canciones que oyeron tantas veces junto a sus abuelos. Es que Paul no tiene edad y se transmite de generación en generación.
Un inicio explosivo
A las 21.20, luego de un video animado con fotos que repasaron su carrera en las pantallas verticales, el estadio estalló en un grito al verlo ingresar con su eterno bajo Höfner que ya forma parte de su cuerpo. Contó hasta tres y apareció Can't Buy Me Love, el tema que la famosa banda lanzó al mundo en 1964 y que formó parte del comienzo de la beatlemanía. Sería una noche única e inolvidable.
Recuerdos de wings y sorpresas en el escenario
Después saltó diez años y apareció Junior´s Farm, canción de la época de Wings. "Hola Argentina, buenas noches, Buenos Aires", fueron sus primeras palabras en castellano. Letting Go fue la siguiente en la lista, con los vientos tocando desde la platea, toda una sorpresa para el público.
Un diálogo cercano con el público
"Estoy muy feliz de volver a verlos. Esta noche voy a tratar de hablar un poco de español, pero obvio en inglés", anticipó McCartney y no falló. El diálogo con su público se mantuvo a lo largo de todo el espectáculo, al igual que sus gestos: algo que no perdió con el paso de los años.
Rusty Anderson, en guitarras y coros; Brian Ray, guitarras, bajo y coros; Paul Wix Wickens, en teclados, guitarra acústica, percusión, armónica, acordeón y coros; Abe Laboriel Jr, en batería y coros; más los Hot City Horns, en vientos, estuvieron a la altura de lo que necesitaba el show.
Clásicos y nuevas canciones
Drive My Car, Got to Get You Into My Life, dos clásicos de The Beatles, y la más reciente Come On To Me, de su disco Egypt Station (2018), fueron coreadas con fuerza por todos. La noche, perfecta en condiciones climáticas, fue entrando en calor. Paul se quitó el saco, jugó con un guiño sexy, y siguió con Let Me Roll It, otra pieza de Wings. Imágenes animadas de importantes ciudades destruidas en las pantallas, con flores naciendo como esperanza, sirvieron de acompañamiento para Getting Better.
Momentos emotivos al piano
Ya en el piano, el inglés fue cambiando de instrumentos a lo largo de toda la noche. Siguió con Let ' Em In, My Valentine, que se la dedicó a su mujer Nancy Shevell que estaba en el Monumental, y Nineteen Hundred and Eighty Five le sumaron emoción al set. La hermosa Maybe I'm amazed, con imágenes de un joven Paul junto a su familia y dejando toda la fuerza en el coro, I've Just Seen a Face, con el escenario de The Cavern recreado en la pantalla, mantuvieron a los fans fascinados.
Paul McCartney demostró una vez más por qué es una leyenda viva de la música, ofreciendo un espectáculo que quedará en la memoria de todos los presentes.
