En un mundo saturado de acción frenética, el videojuego Keep Driving surge como el refugio ideal para la generación Millennial. Santiago Hernandorena analiza este RPG de gestión donde el objetivo no es ganar, sino disfrutar del recorrido hacia un festival de música.
Con una estética pixel-art cautivadora y una banda sonora lo-fi, el juego invita a gestionar recursos como combustible y cansancio mientras resolvemos ingeniosos rompecabezas de inventario. A través de encuentros con autoestopistas y sus historias, el título logra transformar la monotonía de la ruta en una experiencia narrativa única, ideal para quienes buscan bajar el ritmo y simplemente fluir.