En una de las zonas más elegantes del norte bonaerense, Nicolás Repetto (68) y Florencia Raggi (52) disfrutan de una mansión rodeada de vegetación y silencio. Ubicada en San Isidro, esta residencia no solo ofrece amplitud, sino también una integración armónica entre arquitectura y entorno. Cuenta con un parque de una hectárea, donde los senderos verdes y la pileta rodeada de árboles completan un cuadro que combina estética y funcionalidad.
Estética y comodidad dentro de la mansión
El interior de la mansión refleja una búsqueda de calidez y sobriedad. Con un living decorado en tonos tierra, destacan muebles de madera lustrada que contrastan con piezas modernas de líneas limpias. La armonía entre los ambientes fue clave para lograr una atmósfera de refugio.
La mansión mantiene una paleta neutra que potencia la luminosidad, reforzada por amplios ventanales que conectan cada rincón con el exterior. No hay elementos estridentes ni decoraciones excesivas: la elegancia se traduce en un lugar que prioriza la experiencia sensorial por encima de la ostentación.
Cocina blanca y funcional en el corazón de la mansión
Uno de los espacios más vividos de la mansión es la cocina, donde los blancos dominan la escena para generar amplitud visual. Equipamiento de alta gama, superficies de mármol y una excelente entrada de luz natural transforman esta área en un punto de encuentro para toda la familia.
La mansión, además de ser un espacio íntimo, funciona como escenario cotidiano para charlas, desayunos y recetas compartidas. Repetto y Raggi han dicho en varias entrevistas que valoran las actividades hogareñas, y en su casa procuraron que la cocina fuera un lugar central, cómodo y abierto.
Un baño de lujo que define la mansión
El baño principal de la mansión es una declaración de estilo. Con antebaño, jacuzzi, mármoles y tonos monocromáticos, este sector fue diseñado para equilibrar sofisticación con calma. Las líneas minimalistas se combinan con detalles oscuros que enmarcan los espacios y aportan profundidad.
Espacios pensados para la vida en familia
La mansión fue proyectada con la intención de albergar rutinas familiares sin perder el toque sofisticado que caracteriza a sus dueños. Renata y Francisco, hijos de la pareja, cuentan con espacios propios dentro de la mansión que respetan tanto la individualidad como el espíritu de convivencia.
Una mansión que equilibra privacidad y naturaleza
La elección de San Isidro no fue aleatoria: Repetto y Raggi valoran el verde, el silencio y el aire libre, elementos que esta mansión ofrece a raudales. El diseño con enredaderas naturales trepando por sus muros acentúa esa relación con el entorno, sin sacrificar modernidad.


