El emblemático centro cultural de Washington, recientemente rebautizado como Trump-Kennedy Center, enfrenta una crisis sin precedentes. Una ola de cancelaciones liderada por prestigiosas compañías de danza y jazz ha dejado los escenarios vacíos en plena temporada de fiestas, como medida de protesta contra la politización del recinto.
La última en sumarse al boicot fue Doug Varone y Dancers, una agrupación de Nueva York con más de 40 años de trayectoria. La compañía decidió suspender sus funciones programadas para 2026, confirmando que el motivo es el rechazo directo al cambio de nombre del edificio y al desplazamiento de directivos históricos por figuras leales al Partido Republicano.
Un vacío cultural en plena Navidad
El conflicto no solo afecta el futuro a largo plazo. El reconocido conjunto de jazz The Cookers también canceló su actuación de Nochebuena, dejando vacante uno de los eventos más prestigiosos del calendario cultural estadounidense. Este vacío artístico es la respuesta más visible a la decisión de la Casa Blanca de imponer el apellido de Donald Trump en un sitio que, por ley, rinde homenaje a la dinastía Kennedy.
La batalla por el nombre
El cambio de nombre, oficializado el pasado 20 de diciembre, generó un terremoto político. Aunque la administración justifica la medida como un reconocimiento a la labor de Trump para "salvar el edificio", la familia Kennedy y sectores de la cultura lo consideran una apropiación de un símbolo nacional.
A pesar de que la ley exige aprobación del Congreso para este tipo de cambios, la mayoría republicana ha facilitado el camino, aunque el costo parece ser una fuga masiva de talentos que se niegan a actuar bajo la nueva marca presidencial.

