En una noche donde la música de King Crimson revivió de la mano de la superbanda Beat, la atención se centró también en una figura legendaria del rock argentino presente entre el público: Charly García.
Tras el reciente desencanto de muchos de sus fans por su ausencia en el homenaje a Serú Girán en el Quilmes Rock, García hizo una aparición pública al concurrir al Movistar Arena junto a su hijo Migue y dos asistentes para presenciar el concierto del proyecto liderado por Adrian Belew, generando sorpresa y comentarios en la escena musical.
Mientras Beat desplegaba su virtuosismo interpretando los clásicos ochenteros de King Crimson.
Su llegada al recinto junto a su hijo y equipo generó un murmullo de expectación entre los asistentes y rápidamente se convirtió en un tema de conversación en redes sociales.
Al tiempo que Adrian Belew, Steve Vai, Tony Levin y Danny Carey entregaban su particular visión del repertorio de Fripp y compañía, la atención también se centró en la reacción y el disfrute del legendario músico argentino. Su asistencia, en definitiva, se convirtió en un evento noticioso en sí mismo.
En cuanto al concierto de Beat, demostró anoche en Buenos Aires el poderío de su particular música. Con métricas irregulares desafiantes, el inconfundible sonido del stick de Tony Levin (bajista con un currículum que incluye a John Lennon) y los intrincados tapices sonoros tejidos por las guitarras, la banda liderada por Adrian Belew elevó al público del Movistar Arena a través de la pura fuerza de su interpretación.
Casi una muestra artística contracultural en tiempos de Mainstream.

