Carlos Gardel es uno de los máximos exponentes de la cultura rioplatense. A lo largo de su carrera, grabó más de 900 canciones, entre tangos, folclores, milongas y rancheras. Sin embargo, un trágico accidente aéreo apagó para siempre la voz del gran Zorzal Criollo.
El 24 de junio de 1935, hace 90 años, en el Aeródromo Olaya Herrera de Medellín, Colombia, ocurrió uno de los accidentes más dolorosos para la historia cultural del continente: la colisión de dos aviones que provocó la muerte de Carlos Gardel.
A las 11 de la mañana de ese 24 de junio, Gardel y sus compañeros de viaje se reunieron en las habitaciones del Hotel Granada para viajar hacia Cali en un avión expreso. Una multitud se agolpó en las puertas del hotel y los fotógrafos tomaron las que serían sus últimas fotos.
Los más allegados al músico, se acuerdan de que Carlos se encontraba más alegre, activo y movedizo de lo normal. El músico sabía que al terminar sus compromisos profesionales, regresaría a Argentina para formar su propia productora musical.
Sin embargo, el choque de dos aviones no solo cambió la vida del Rey del Tango, sino que cambió la historia del tango a partir de la ausencia de Carlos Gardel.
El último paso de Carlos Gardel por Mendoza
Últimos minutos de Gardel
Carlos Gardel había comenzado su gira el 28 de marzo de 1935 desde Nueva York, que lo lleva a Puerto Rico, Venezuela, Aruba, Curazao, Colombia, Panamá, Cuba y México. El músico estaba acompañado por Alfredo Le Pera (autor de la letra de muchas de sus tangos), sus guitarristas Guillermo Barbieri (abuelo de la reconocida Carmen Barbieri), José María Aguilar y Angel Domingo Riverol.
En el aeropuerto de Medellín, el trágico accidente truncó la última presentación de la gira y el tan esperado regreso de Carlos Gardel a la Argentina. El avión en el que viajaba el cantante, un trimotor Ford de la empresa SACO, se desvió durante el carreteo previo al despegue y embistió a otra aeronave similar, perteneciente a la empresa de origen alemán SCADTA.
La segunda aeronave se encontraba detenida, esperando su turno para despegar, pero la colisión provocó un incendio devastador. Más tarde, la justicia determinó que las causas del accidente fueron las condiciones precarias de la pista y la presencia de un fuerte viento proveniente del sudeste.
La ciudad de Medellín lo aclamó y toda Colombia lo bautizó El Rey del Tango. Premonitoriamente, un folleto publicado en Bogotá llevaba el título Últimos días de Carlos Gardel, escrito por el empresario teatral colombiano Nicolás Diaz, quien propició su actuación en la ciudad capital.
Carlos Gardel: figura del cine y precursor
Cuando Gardel inició su carrera artística, la cinematografía nacional apenas daba sus primeros pasos. Su debut fue con Flor de durazno (1917), una película muda que, si bien no permitía lucir su voz, le dio la oportunidad de comenzar a desarrollar sus dotes actorales.
Estas cualidades, sumadas a su creciente fama y a su extraordinario talento como cantante, lo llevarían a involucrarse cada vez más en el mundo cinematográfico.
Poco se lo reconoce al Zorzal Criollo que fue el precursor en la realización de videoclips o cortometrajes musicales sonoros, como se los conocía en aquella época. En 1930 protagonizó quince de ellos, cada uno centrado en una canción, bajo la dirección de Eduardo Morera y con producción de Federico Valle.
Sin embargo, solo diez fueron finalmente lanzados, ya que cinco se arruinaron en el laboratorio. Los cortos que llegaron al público fueron: El carretero, Añoranzas, Rosas de otoño, Mano a mano, Yira yira, Tengo miedo, Padrino pelao, Enfundá la mandolina, Canchero y Viejo smoking.
