El Festival de Cannes, uno de los encuentros cinematográficos más glamorosos del mundo, se prepara para recibir su edición número 78. Mientras los cinéfilos esperan ansiosos los estrenos que competirán por la codiciada Palma de Oro, una decisión del comité organizador ha generado debate incluso antes de que se proyecte la primera película. Este año, la alfombra roja será menos tolerante con el exceso: se prohíbe la desnudez y se restringen los trajes "excesivamente voluminosos".
Aunque históricamente Cannes ha sido una pasarela de vanguardia, donde diseñadores, celebridades y estilistas encuentran un escaparate ideal, los responsables del festival decidieron establecer límites claros. En un comunicado oficial, remarcaron que "la desnudez total no será bienvenida en el evento", y que se podrá denegar el acceso a quienes lleven vestimenta que obstaculice el movimiento de otras personas o interfiera con la logística del Palacio.
La medida, según explicaron, está alineada con el marco institucional del festival y con la ley francesa, aunque no apunta directamente a censurar la creatividad. No obstante, los usuarios en redes sociales y varios sectores de la industria ya interpretan la decisión como un intento de controlar el estilo en uno de los mayores escenarios globales del cine.
¿Se termina el show de moda en Cannes?
El foco no está solo en la desnudez. Desde ahora, los organizadores también podrán restringir el acceso a vestidos con grandes volúmenes, como los que presentan colas largas o estructuras exageradas. Según reveló la revista Variety, este tipo de atuendos han complicado en años anteriores el tránsito en la icónica escalera del Palacio de Festivales, provocando demoras o hasta riesgos de caídas.
El recuerdo de la actriz y directora Greta Gerwig con su voluminoso vestido rosa estilo Barbie en una alfombra pasada, o incluso las protestas simbólicas como la de una manifestante en topless en el 2022, parecen haber influido en la decisión de los organizadores. También se vincula con otros episodios recientes, como la aparición de Bianca Censori en los Grammy con un vestido transparente, lo que intensificó el debate global sobre los límites del vestir en eventos públicos.
Estas nuevas reglas se suman a un largo historial de controversias en Cannes por su estricto código de vestimenta. En años anteriores, hubo incidentes con mujeres que fueron rechazadas por no usar zapatos de taco alto. Si bien en la actualidad se aceptan tacones bajos -siempre que no se trate de zapatillas deportivas-, los criterios de elegancia siguen siendo motivo de tensión, especialmente entre quienes denuncian un sesgo sexista en la interpretación de estas normas.
Una decisión polémica que reaviva viejas críticas
La nueva política de Cannes busca evitar desbordes que desvíen la atención del cine, pero también revive discusiones sobre el rol de la moda en estos eventos. ¿Debe una alfombra roja regular el cuerpo y la forma de vestir? ¿Quién define lo que es "demasiado voluminoso"? Y más aún: ¿es posible hablar de libertad creativa cuando se imponen restricciones tan subjetivas?
Productores, actores y diseñadores ya han manifestado su preocupación ante lo que consideran una tendencia a la homogeneización del estilo en los festivales más importantes. Si Cannes restringe la extravagancia, ¿quién decide qué es elegante y qué no lo es?
Por ahora, lo único claro es que la edición 78 del festival se desarrollará bajo un nuevo reglamento que busca priorizar la circulación y la sobriedad, al menos en la forma. Pero en un evento que históricamente ha sido símbolo de lo opuesto —lujo, riesgo y libertad estética—, esta decisión podría marcar un antes y un después en su historia visual.
El cine, como el vestuario, vive en constante tensión entre la tradición y la transgresión. Y Cannes, una vez más, se encuentra en el centro de esa disputa.

