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Diego Borinsky, biógrafo de Gallardo: “Es más sencillo de lo que imaginan”

A 3 años de la final en Madrid, el autor de "Gallardo Monumental" y "Gallardo Recargado", habló de la intimidad del DT más importante de la historia de River

09 de diciembre, 2021 - 17:12

El prestigioso periodista y escritor, Diego Borinsky, conoce a Marcelo Gallardo como pocos. Tuvo la visión, apenas asumió como DT de River, de que el Muñeco iba a quedar en la historia del club y el tiempo le dio la razón. Es por eso que ya en 2014 le había propuesto sacar un libro, que finalmente fueron dos (Gallardo Monumental en 2015 y Gallardo recargado en 2019) y que el propio Borinsky se ilusiona con un tercero. 

En horas felices para todos los hinchas Millonarios, debido a la continuidad de su ídolo y por el tercer aniversario de la final de la Copa Libertadores obtenida en Madrid ante Boca, el periodista de Diario La Nación y Cadena 3, le contó a El Ciudadano cómo es el vínculo y la intimidad del mejor entrenador del fútbol argentino. Además, resaltó qué sucedió con el DT cuando el Pity Martínez anotó el tercer y definitivo tanto al Xeneize. 


-¿Cómo nació tu relación con Gallardo?
-En su carrera como jugador, le hice cuatro o cinco notas. En febrero del 2014, hicimos una entrevista para El Gráfico, que creo que fue determinante para luego hacer los libros. Él todavía no agarraba River, pero estaba muy cerca de Newell´s. Hacía casi dos años que no dirigía, luego de su experiencia en Nacional de Uruguay. Me acuerdo que fueron dos horas de charla y luego compartimos un café. 
La primera pregunta que le hice fue si creía que iba a ser el próximo DT de River. Hay que recordar que en ese 2014 todavía estaba Ramón Díaz y que hacía pocos meses, D´Onofrio había ganado las elecciones. Él me dijo que en algún momento iba a serlo, por su historia con el club. Luego se dio la renuncia de Ramón y Rodolfo lo termina llamando para que se hago cargo del equipo. 

-Y de ahí en adelante, ¿cómo siguió tu vínculo con él?
-Cuando ya estaba en River, le propuse hacer otra entrevista. Él se negó, pero me invitó al predio a tomar mate. Fue tres días antes de su primer Superclásico, aquel recordado partido bajo la lluvia cuando puso a Pezzella de 9 y empató 1 a 1. Fue en septiembre del 2014. Le dije que nunca había visto jugar a River como lo venía haciendo y que quería hacer un libro sobre él. La verdad que me encantaba todo, su manera de responder en las conferencias de prensa, su carisma y el cariño que hubo rápido con la gente. Sentía que podía hacer historia, aunque todavía no había ganado nada. 

-¿Costó convencerlo para el primer libro?
-Le gustó la idea, pero Marcelo es un hombre de perfil bajo. Me dijo que si yo estaba convencido de hacerlo, que lo hiciéramos, pero la charla quedó allí. Luego vino el título de la Sudamericana 2014 con la eliminación a Boca en semifinales. En el medio, falleció su madre. Y la verdad, que no quise molestarlo por el libro. Así que recién en 2015 tuvimos la primera reunión para comenzar a armarlo. Ese año River volvería a eliminar a Boca y ganaría la Libertadores. Decidimos sacar Gallardo Monumental para diciembre, antes del Mundial de Clubes.

-Con la agenda de trabajo y tantas competencias, debió ser difícil juntarse con él...
-En algunas oportunidades, para aprovechar el tiempo, viajé con él ida y vuelta, del predio de River hasta su casa, para ir escribiendo cosas en el auto. El libro fue un éxito y ya en marzo del 2017 le pedí que hiciéramos una segunda parte. 
En 2016 estuvo muy cerca de irse de River, similar a lo que sucedió ahora. Pero dijo que se quedaba un año más. Por eso, creí que era necesario contar todo lo que había sucedido en ese lapso de tiempo, por las dudas de que se fuera a finales de 2017. Sin pensar todo lo que vendría luego en 2018, con las dos finales ganadas a Boca (Supercopa y Libertadores). 

-¿Cómo es Gallardo en la intimidad, fuera del trabajo?
-Es una persona muy terrenal.  No se la cree, es más sencillo de lo que imaginan. Por contar una anécdota, el día que River gana la Libertadores del 2015 ante Tigres de México, después de hacer mi trabajo en la cancha, le mandé un mensaje felicitándolo por el título y me respondió a los pocos minutos. Eso habla de lo que es como persona. Porque debe haber tenido cientos de mensajes, pero se tomó el trabajo de contestarme. 

-Hoy se cumplen tres años de la final en Madrid. ¿Hay algo que te haya llamado la atención de ese día?
-Primero recordar que Gallardo no pudo estar en ninguna de las dos finales en el banco de los suplentes, luego de la sanción por haber entrado al vestuario en el entretiempo de la vuelta en Brasil, cuando no podía hacerlo por estar suspendido por Conmebol. Marcelo no la pasó bien todos esos días, sentía la necesidad de estar cerca de sus dirigidos, por lo cual eso fue especial. Y lo otro que pocos saben o recuerdan, es que Gallardo no vio el gol del Pity Martínez ante Boca en la final. 

-¿Cómo fue eso?
-Él estaba viendo el partido en uno de los palcos del Santiago Bernabéu. Y dos minutos antes del final, bajó rumbo al vestuario. En ese trayecto escuchó los gritos de gol, pero no sabía si había sido de River o de Boca, hasta que una persona de la comitiva le dijo que había sido de River y recién ahí, pudo relajarse y disfrutar. 

-¿Imaginabas que se podía ir ahora?
-El día que habló después del partido con Racing, cuando River se coronó campeón de la Liga, la verdad que sí. Por la forma en que se expresó, casi pidiendo perdón, me dio la sensación que era el fin de su ciclo. Pero nunca tomé en serio el interés de Uruguay, me pareció que, si no arreglaba con el club, se iba a tomar un tiempo, tal vez seis meses, para descansar.    

-¿Pensás que ante la posibilidad de una nueva final entre Boca y River, que finalmente se dará el próximo año por la Supercopa Argentina, influyó en su decisión?
-No, no creo. Marcelo es de analizar mucho y de tomarse su tiempo a la hora de una decisión trascendental. Creo que el corazón le sigue diciendo que se tiene que quedar en el club. 
 
-Recién comentaste que no lo ves dirigiendo a Uruguay, ¿a dónde lo imaginás en el futuro, una vez que termine su ciclo en River?
-Yo creo que Gallardo dirigirá donde quiera dirigir. Me parece que es un hecho que en algún momento le tocará la Selección argentina. No ahora, porque por suerte le está yendo muy bien a Scaloni. Pero lo imagino muy pronto en la Selección porque, además, él es muy hincha de Argentina. También estoy convencido de que dirigirá a un club grande de Europa. 

-Por último, ¿de qué depende que haya un tercer libro sobre Gallardo?
-Exclusivamente de las ganas de él. Material hay de sobra. Desde el 2019 para acá hubo más títulos, una final de Libertadores con Flamengo, todo lo que sucedió en la pandemia, los casos de COVID-19, el día que Enzo Pérez atajó. Ojalá que haya una nueva edición y que sea tan bien recibida como las dos anteriores.