Mendoza tiene un objetivo claro a largo plazo: dejar de ser exclusivamente un productor para transformarse en el epicentro financiero y de negocios del sector minero y energético en el país. Durante la reciente conferencia de la Asociación Internacional para la Economía de la Energía en Chile, la funcionaria provincial detalló la estrategia integral para lograr este ambicioso salto en los próximos años.
Una matriz energética moderna, duplicada y renovable
El proyecto oficial marca un salto histórico en la capacidad de producción energética de la región. Las estimaciones apuntan a pasar de los actuales 1.730 megavatios a 3.700 megavatios de potencia instalada para el año 2038, lo que significa más que duplicar la generación actual. Para alcanzar esta enorme meta, la provincia apuesta fuertemente por las energías limpias, incorporando más de un gigavatio de potencia solar mediante el desarrollo de diversos parques en la región.
Además de la indispensable renovación de las históricas turbinas hidroeléctricas, Mendoza planea ejecutar tres obras monumentales de interconexión eléctrica. Estas iniciativas incluyen la línea hacia la provincia de Buenos Aires, el tendido Alta Montaña para unificar el corredor minero con San Juan y Neuquén, y una estratégica interconexión con Chile.
Con este fenomenal despliegue de infraestructura, la región no solo asegurará su abastecimiento para el futuro, sino que busca consolidarse como el gran polo de inversiones internacionales, aspirando a ser el auténtico "Wall Street" de la cordillera para las empresas del mercado energético.