En Argentina, las pequeñas y medianas empresas generan más de la mitad del empleo registrado. Sin embargo, detrás de este motor económico se esconde una trampa silenciosa: la sobrecarga extrema de sus líderes.
Según datos recientes, el 61% de los dueños de Pymes responde mensajes a cualquier hora, borrando los límites del descanso. En El Interactivo, Martín Quiróz, especialista en traspaso generacional, advierte que esta falta de delegación es letal.
Al intentar controlar la diaria, el fundador se convierte en "el empleado más caro", ocupando su tiempo en tareas operativas en lugar de pensar la estrategia. Si una empresa es "dueño dependiente", no solo limita su techo, sino que se autoimpone una fecha de vencimiento. El verdadero liderazgo no es trabajar más horas, sino aprender a soltar.

