El empate entre Boca Juniors y Cruzeiro por la Copa Libertadores dejó un clima de profunda tensión en el conjunto xeneize. Tras el encuentro, el entrenador Claudio Úbeda no ocultó su malestar con el arbitraje del venezolano Valenzuela, apuntando contra un claro penal no revisado, aunque también reconoció las falencias futbolísticas que arrastra su equipo en el plano internacional.
El reclamo por el VAR y los problemas de Boca
"El árbitro no tiene de dónde agarrarse para defender lo de la última jugada", sentenció Úbeda en conferencia de prensa, visiblemente sorprendido porque la terna arbitral ni siquiera acudió a la revisión de una mano clarísima dentro del área. Con total respeto hacia el VAR, el DT remarcó que los futbolistas y entrenadores siempre sufren sanciones cuando cometen errores, por lo que consideró que debería existir un sistema de premio y castigo también para los jueces.
Más allá del escándalo arbitral, la mesa periodística de M91 analizó el presente deportivo del club. Boca demostró una alarmante falta de eficacia que se traduce en dos falencias puntuales: genera una gran cantidad de situaciones de gol pero convierte muy poco, y al mismo tiempo, perdió su habitual solidez defensiva, sufriendo goles en casi todos los partidos. El Xeneize deberá solucionar estos desajustes de cara al próximo partido decisivo ante Universidad Católica, donde estará obligado a ganar para sellar su clasificación a la siguiente ronda de la Copa Libertadores.