Jannik Sinner revalidó su título en Wimbledon al superar en una verdadera batalla física y mental a Alexander Zverev por 6-7 (7), 7-6 (2), 6-3 y 6-4. El actual número 1 del mundo demostró por qué es el gran dominador del circuito, imponiéndose sobre el mítico césped del All England tras 3 horas y 46 minutos de un tenis de altísimo vuelo. Con este gran triunfo, el italiano defiende con éxito la corona conseguida el año pasado y suma a su vitrina su quinto título de Grand Slam.
El resurgir de un campeón indomable
El duelo comenzó cuesta arriba para el vigente campeón. Zverev, que llegaba como la principal amenaza tras haber conquistado Roland Garros, golpeó primero llevándose un ajustadísimo primer set en el tie break por 9-7. Sin embargo, lejos de desmoronarse ante la adversidad, Sinner mantuvo la compostura y la paciencia.
En la segunda manga, la paridad absoluta se mantuvo hasta desembocar en un nuevo desempate, pero esta vez el italiano fue arrollador y se lo adjudicó por 7-2, nivelando así el marcador emocional y tenístico de la final. A partir de allí, el trámite cambió definitivamente de dueño. En el tercer set, Sinner aprovechó un resbalón clave del tenista alemán para conseguir el primer quiebre de servicio del encuentro y adelantarse 6-3.
Ya en el cuarto y definitivo parcial, el desgaste físico y la frustración comenzaron a pesar notablemente en Zverev. Sinner no perdonó y concretó la ruptura decisiva para colocarse 4-3. Con una solidez envidiable desde el fondo de la pista y el público londinense a sus pies, el N° 1 cerró el partido demostrando una capacidad de resiliencia inigualable, alcanzando de esta forma su sexta consagración en el circuito durante esta temporada.