Desde el regreso de Marcos Rojo al fútbol argentino está lejos de la gloria esperada. Tras una nueva expulsión frente a River, el defensor de Racing quedó bajo la lupa por su alarmante falta de disciplina. Con 13 tarjetas rojas en su carrera, las últimas seis ocurrieron en el país, evidenciando un declive en su profesionalismo desde su llegada de Europa.
La dirigencia y la hinchada comienzan a cuestionar si el "efecto nombre" por su paso por el Manchester United es suficiente para compensar sus constantes ausencias y errores evitables. En un fútbol hipercompetitivo, la paciencia se agota para un referente que parece haber perdido el eje.