Pablo De Muner ya imprime su sello en Godoy Cruz. Tras sus primeros entrenamientos, el DT dejó ver una pizarra que marca una ruptura con el pasado inmediato: un esquema 4-1-4-1. La intención es clara: rodear al único punta, Martín Pino, con una línea de cuatro volantes creativos donde nombres como Pozzo, Orozco y Poggi tendrían un rol protagónico.
Este cambio ocurre en un contexto de necesidad, dado que las bajas por suspensión de Mendoza y Brunet obligan a rearmar la defensa. La buena noticia es el regreso de Lucas Arce tras su sanción, pieza clave para estabilizar un fondo que buscará ser más asociativo.