El flipping inmobiliario, la práctica de comprar propiedades en mal estado para reciclarlas y venderlas a un precio mayor, se ha convertido en un fenómeno creciente en el mercado argentino. Sin embargo, lo que parece una inversión sencilla esconde riesgos significativos que pueden comprometer la rentabilidad si no se cuenta con la pericia necesaria. Mariela López Dulce, especialista en mercado inmobiliario, analizó en El Interactivo la viabilidad actual de este modelo de negocio en un contexto de costos de construcción elevados y vaivenes económicos.
El riesgo de las "aventuras entre amigos"
Para que el negocio sea exitoso, la propiedad debe adquirirse a un precio de oportunidad que permita cubrir la inversión en reformas y aun así obtener un margen de ganancia. López Dulce advierte que hoy el mercado está "muy ajustado" y que no es momento para improvisados. La experta destaca que es fundamental tener una mirada numérica precisa sobre los arreglos, ya que imprevistos comunes en propiedades antiguas, como el cambio de cañerías o instalaciones eléctricas de hace 80 años, pueden disparar los presupuestos iniciales de manera drástica.
Además de los costos, el éxito del flipping depende de la ubicación estratégica. Zonas históricas como San Telmo en Buenos Aires, o grandes centros urbanos como Córdoba, Mendoza y Rosario, siguen siendo atractivas. No obstante, la especialista enfatiza que sin un expertise real y una cuadrilla de confianza, el sueño del reciclaje puede transformarse en una pérdida financiera difícil de recuperar en el corto plazo.