La esperada Finalissima entre Argentina y España entró en un terreno de incertidumbre total. Tras la caída de la sede en Qatar, estalló una guerra de relatos: Alejandro Domínguez (Conmebol) tildó a la Albiceleste de "bicampeona" sugiriendo que España no quiso jugar.
Desde Madrid, el DT Luis de la Fuente desmintió la acusación: "Estábamos como locos por jugar". A este cruce se sumó Matías Almeyda, quien cuestionó al titular de Conmebol por alimentar la grieta. Sin acuerdo por la sede —la AFA rechazó el Bernabéu—, el duelo que une a los dos mejores continentes sigue en el aire.