LUTO NACIONAL

Triple dolor en un mes: tras Araujo y Cherquis Bialo, falleció el histórico Julio Ricardo.

El periodismo deportivo argentino despide a una leyenda. Julio Ricardo murió a los 87 años, completando una tríada de pérdidas irreparables junto a Marcelo Araujo y Cherquis Bialo en pocas semanas.

Ciudadano.News

Por Ciudadano.News

13 Abril de 2026 - 18:54

El deporte nacional vuelve a vestirse de negro tras confirmarse el fallecimiento de Julio Ricardo este lunes 13 de abril. El histórico comentarista, de 87 años, se encontraba internado en la Clínica Zabala de la Ciudad de Buenos Aires, dejando un vacío inmenso en una profesión que, en apenas un mes, ha perdido a sus tres pilares más representativos, respetados y emblemáticos de la pantalla chica.

Un legado de elegancia y rigor periodístico

Julio Ricardo López Batista no fue solo un analista de jugadas; fue el símbolo de la pausa y la palabra justa en tiempos de gritos. Su carrera, iniciada en 1957 en el diario Noticias Gráficas, lo llevó por los medios más prestigiosos del país, forjando su identidad en la radio junto a figuras de la talla de José María Muñoz y Víctor Hugo Morales. Sin embargo, fue en la televisión donde su rostro se volvió familiar para millones de hogares argentinos. Desde el fragor de Tribuna Caliente y Polémica en el fútbol, hasta su rol como comentarista principal de Fútbol para Todos, demostró que se podía dominar "fieras" en el debate sin perder jamás los modales.

Esta triste noticia llega en un contexto desolador para el gremio: su partida se suma a las de Marcelo Araujo y Cherquis Bialo, ocurridas el 16 y 20 de marzo respectivamente. En menos de treinta días, la vieja guardia del periodismo ha quedado huérfana. Hijo de José López Pájaro, Julio heredó el amor por el rigor informativo y la cultura general, algo que mantuvo hasta su reciente distinción como Personalidad Destacada por la Legislatura porteña. Hoy, el país despide a un caballero que hizo de la tranquilidad un don para comunicar. Su voz se apaga, pero su escuela de respeto y análisis profundo quedará grabada como el estándar de oro de una era que hoy, finalmente, nos deja su legado eterno.