En el marco de su cruce futbolístico contra la Selección Argentina, Cabo Verde llama la atención internacional por su particular estructura de defensa. Esta pequeña nación insular africana cuenta con una fuerza militar de apenas 1500 efectivos en total, la cual se encuentra en un proceso de reducción y modernización tecnológica.
Lo más llamativo de su doctrina es su equipamiento híbrido. Debido a su herencia histórica y antiguos lazos soviéticos, sus soldados combinan el uso del clásico fusil ruso AK-47 y lanzacohetes RPG-7 con armamento estadounidense M16 y aeronaves de origen brasileño. Una combinación inusual orientada principalmente a custodiar sus recursos marítimos.