Franco Colapinto no logró sumar puntos en la carrera sprint del Gran Premio de Gran Bretaña de Fórmula 1, cruzando la meta en la duodécima posición. A bordo de su Alpine, el piloto argentino había protagonizado una espectacular largada que lo catapultó del puesto catorce al top 10 en los primeros metros. Sin embargo, con el correr de los giros, no pudo sostener el ritmo ante rivales directos y finalizó a apenas siete décimas de su compañero de equipo, Pierre Gasly. La carrera fue ganada sorpresivamente por el joven italiano Kimi Antonelli (Mercedes), quien superó al experimentado Lewis Hamilton.
"Se sentía como un mouse": la advertencia para la clasificación
Más allá del resultado en la histórica pista de Silverstone, lo que más llamó la atención fueron las posteriores declaraciones del oriundo de Pilar. Al analizar su rendimiento frente a los micrófonos, Colapinto fue contundente respecto al comportamiento de su monoplaza, revelando un llamativo problema de configuración que limitó su confianza en la pista.
"El auto yendo a fondo en qualy se sentía muy sensible, que no tenía estabilidad y no te daba confianza", explicó el piloto, para luego lanzar una curiosa pero muy gráfica comparación: "El auto se sentía muy digital, como un mouse". Esta inestabilidad en la entrada de las curvas le impidió empujar al límite durante los momentos decisivos de velocidad pura.
A pesar del sinsabor, el argentino rescató los puntos positivos del día. "Me gustó en cuanto a ritmo la largada, creo que fue lo mejor de la carrera", aseguró. Además, notó que a un ritmo más lento durante la sprint, la conducción del Alpine mejoró levemente, permitiéndole mantenerse firme frente al acecho constante del Audi de Nico Hulkenberg en el tramo final.
Ahora, el gran desafío de la escudería francesa será realizar los ajustes técnicos necesarios. El objetivo principal es recuperar las buenas sensaciones y el agarre mecánico para competir de igual a igual en la clasificación contra rivales directos.