La Selección Argentina hizo historia en Atlanta y jugará su segunda final mundialista consecutiva tras vencer a Inglaterra por 2-1 en un partido verdaderamente para el infarto. El conjunto dirigido por Lionel Scaloni demostró una vez más su estirpe de campeón, revirtiendo un resultado adverso en los minutos finales del encuentro, y ahora se preparará para enfrentar a España el próximo domingo en Nueva Jersey.
El corazón del campeón en los momentos decisivos
El trámite de la semifinal fue sumamente complejo y cerrado para la Albiceleste. Tras un primer tiempo sin demasiadas emociones, el complemento arrancó con un baldazo de agua fría. Un descuido en el retroceso defensivo permitió que Anthony Gordon abriera el marcador para los ingleses, poniendo en jaque el sueño nacional de conseguir el bicampeonato.
A partir de ese momento, Argentina fue pura enjundia e insistencia. El técnico movió el banco, mandó a Lautaro Martínez a la cancha y el equipo comenzó a arrinconar a su rival, convirtiendo al arquero Jordan Pickford en figura. Sin embargo, tanta persistencia finalmente dio sus frutos. A los 85 minutos, Enzo Fernández recibió una asistencia de Lionel Messi, acomodó la pelota con su perfil y sacó un derechazo cruzado inatajable para sellar el merecido empate.
El delirio total se desató en tiempo de descuento. Cuando el reloj marcaba los 91 minutos, Alexis Mac Allister estrelló un fuerte remate en el palo. En la continuidad inmediata de esa misma jugada, el capitán argentino levantó un centro preciso al segundo palo y allí apareció Lautaro Martínez. El "Toro" empujó el balón a la red, sentenciando el 2-1 definitivo y desatando la euforia absoluta. Argentina, a puro coraje, buscará la gloria eterna ante los españoles.