La histórica semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra no solo paraliza al planeta fútbol, sino que también fractura al propio archipiélago británico. Mientras que Gales e Irlanda del Norte permanecen alineados con la Corona inglesa, Escocia y la República de Irlanda han tomado una postura contundente a favor de la Albiceleste, transformando una rivalidad deportiva en un canalizador de viejas demandas históricas, políticas y culturales contra el dominio de Londres.
El peso de la historia y el grito de "Sálvanos, Lionel"
En Escocia, la adhesión a la Scaloneta quedó plasmada en la polémica portada del periódico independentista The National, que vistió a Lionel Messi como William Wallace, el legendario héroe de la resistencia medieval. La ironía escocesa apunta a frustrar la consagración de su vecino y evitar "otros 60 años de soberbia inglesa" desde su consagración en 1966. Este rechazo se cruza con un fuerte movimiento nacionalista que busca la independencia del Reino Unido y encuentra en el fútbol un escenario de resistencia simbólica.
Por su parte, la República de Irlanda vive un fervor similar, donde referentes locales estiman que el 90% del país apoya a Argentina. Esta hermandad no es nueva: se remonta a la figura del Almirante Guillermo Brown, prócer naval argentino nacido en tierras irlandesas, e incluso a la mítica banda The Wolfe Tones, censurada en el Reino Unido desde 1983 hasta el día de hoy por su canción reivindicando que las Islas Malvinas son argentinas.
Así, el partido de este miércoles en Atlanta, a pesar de los intentos de la FIFA por echar paños fríos al asunto, trasciende el campo de juego; para escoceses e irlandeses. Una victoria de la celeste y blanca representa una poética revancha histórica contra siglos de opresión colonial.