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Abusadores verbales: así controlan las conversaciones

No contestar lo que se les pregunta o responder lo que ellos quieren son algunas artimañas que utilizan estos personajes durante las conversaciones

Por Redacción

21 de enero, 2022 - 07:01

¿Sabrías reconocer a los abusadores verbales? Un 99 % de las personas responderá a esta pregunta con un confiado y rápido “sí”. Aunque lo cierto es que una parte de quienes dan esa afirmación pueden estar sufriendo esta dinámica abusiva y no ser conscientes de ello.

La mayoría de las veces se asume que esa forma de maltrato se manifiesta solo mediante el grito o el insulto… Sin embargo, la realidad es otra. Estamos ante un tipo de maltrato más sibilino, soterrado e incisivo. Esta no es una conducta tan clara como el maltrato físico o el acoso.

Ejemplo de ello es tener una pareja que cuestione lo que decimos o que utilice habitualmente el sarcasmo. También que con sus comentarios nos haga sentir torpes o inadecuados.

Esta manera de manipulación y comunicación violenta aparece sobre todo en las relaciones de pareja. También en los vínculos familiares y en prácticamente cualquier escenario laboral. Nuestros jefes y compañeros de trabajo pueden desplegar en muchos casos esta arma abusiva que incrementa de manera progresiva la ansiedad y el malestar psicológico.

Una forma de reconocerlos es sabiendo qué mecanismos usan para tomar el control de nuestras conversaciones. Esta es una de sus artimañas preferidas, porque con ellas logran tener poder sobre nosotros.

 

Así controlan la conversación

Los abusadores verbales son personas que buscan ejercer el control sobre su víctima mediante una comunicación violenta. E insistimos, dichos mecanismos no siempre son fácilmente identificables. Es más, trabajos de investigación, como los realizados en el Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea, destacan el impacto progresivo que esta dinámica tiene en las personas.

Aparece un daño evidente a la autoestima y una sensación de culpabilidad. Es un boicoteo silencioso y persistente a la identidad, a lo que uno es, siente, expresa, necesita… Dicha artesanía basada en la comunicación abusiva se ejerce en el proceso conversacional.

A continuación analizamos cómo logran controlarnos:

  • 1)  Atentado contra la calidad de la conversación: las falsedades

Uno de los pilares de una conversación de calidad es el uso de la verdad. Ser sinceros y no hacer uso de las mentiras para controlar o denigrar al otro es algo esencial. Sin embargo, los abusadores verbales no dudan en decirnos falsedades, en defender cosas que nunca han pasado o que no están comprobadas.

Con estas falacias argumentales, buscan poner en duda lo que expresamos e invalidarnos. Es un claro tipo de gaslighting (manipulación de la percepción de la realidad del otro).

A veces, más que buscar llevarnos la contraria como tal en algún aspecto, lo que prefieren es inyectar en nosotros la contradicción, la vacilación… Si logran que terminemos dudando de nosotros mismos ya tienen una ventaja.

  • 2) El uso de la ironía, la burla y la trivialización

Hay muchas parejas que utilizan la burla cariñosa como juego en sus conversaciones. “Mirá que sos torpe, cariño”, “es que no tienes remedio, cielo”, “es que nada te viene bien, amor, sos un desastre”. Estos recursos comunicativos, lejos de ser caricias emocionales, son formas de erosionar la autoestima de la pareja.

Asimismo, los abusadores verbales también suelen infravalorar las opiniones y los razonamientos de los demás. No hay una crítica o desprecio directo, sino más bien camuflado. Lo que hacen es aplicar el sarcasmo para trivializar el mensaje que expresa el otro.

  • 3) “No te enojés, no te pongás así”: la manipulación emocional

Las personas que llevan tiempo ejerciendo de abusadores emocionales saben qué hilos mover para descolocarnos, arrebatarnos la calma interna y ponernos nerviosos.
Son figuras con quienes nos sentimos peor tras una conversación. Más aún, pueden bloquearnos de manera que, casi sin saber cómo, dejamos de ser competentes a la hora de expresar lo que queremos decir. Esto lo logran manipulando nuestras emociones.

  • 4) Yo decido el tema de la conversación.

Podemos estar hablando de lo que nos ha pasado en el trabajo. Queremos explicarle a nuestra pareja, amigo o familiar eso que consideramos importante. Sin embargo, los abusadores verbales desviarán el tema si no les interesa, lo ignorarán y buscarán llevar el diálogo a su terreno.

Poco a poco, vamos tomando conciencia de cómo aquello que nos atañe carece de relevancia. Importa más aquello de lo que quiere hablar el otro. 

  • 5) “Cada vez es más difícil hablar con vos”: la proyección de la culpa.

Los abusadores verbales son francotiradores de la autoestima. Las artimañas que emplean gravitan en la manipulación y en la invalidación de su víctima. De este modo, una estrategia a la que recurren es decirle a la otra persona que cada vez es más complicado comunicarse con ella, utilizando expresiones del tipo: “es que no me escuchás” o “es que te enojás enseguida“.

Esto causa desconcierto, hasta el punto de que uno puede llegar a dudar de sí mismo. ¿Será verdad, estaré haciendo esto? Pero cuidado, esto es lo que quiere el abusador: debilitarnos y anular nuestro juicio. En realidad, son ellos quienes dificultan el proceso comunicativo de manera expresa para hacernos daño.

Para concluir, es importante identificar estos patrones lesivos de comunicación violenta. Si los permitimos, si los normalizamos, el daño psicológico será inmenso. Reaccionemos lo antes posible.

Fuente: La mente es maravillosa.