Los robots humanoides abandonaron la ciencia ficción para consolidarse como un negocio estratégico global. Impulsado por la inteligencia artificial y la escasez global de mano de obra, este mercado proyecta mover 29.500 millones de dólares, acelerando el paso de los prototipos directamente a las líneas de producción industrial.
China lidera la fabricación masiva mediante subsidios estatales, mientras gigantes automotrices europeos como Mercedes-Benz ya los testean en tareas pesadas. Aunque su llegada a los hogares aún se retrasa por la autonomía de las baterías y la precisión motriz, la revolución financiera y operativa en las fábricas ya es un hecho.