Anthropic sufrió una brecha de seguridad que expuso a Claude Mythos, su inteligencia artificial con capacidades cibernéticas ofensivas. Lo más sorprendente es que no se trató de un ciberataque sofisticado, sino de una filtración a través de las credenciales de un contratista externo.
Este modelo era tan potente que la empresa restringió su uso bajo el proyecto Glass Wing, permitiendo el acceso solo a 11 organizaciones selectas. Claude Mythos es capaz de hallar vulnerabilidades que llevaban 27 años ocultas. El incidente demuestra que, frente a máquinas ultrapoderosas, el eslabón más débil sigue siendo el factor humano.