Grabar y difundir actos de crueldad animal no es una travesura, sino una alarmante conducta que denota rasgos psicopáticos latentes. La psicóloga Adriana Monetti advierte que la acción de registrar estos ataques responde a una necesidad de demostrar poder, superioridad y control absoluto sobre un ser indefenso, buscando generar miedo de forma deliberada. Este comportamiento refleja una total ausencia de remordimientos, frialdad y una marcada falta de empatía. Los especialistas señalan que estas conductas no pueden banalizarse ni minimizarse, ya que constituyen una señal de alerta temprana sobre posibles comportamientos violentos aplicados en el futuro hacia otras personas.