Por Daniel Gallardo
24 Julio de 2020 - 08:34
Un rostro desfigurado que tiene el otro costado de la industria del vino es la grave situación de los pequeños y medianos productores, peones, cosecheros y sus familias.
Son esos seres que labran la tierra, hacen crecer y cuidan el fruto de la vid. Un segmento que viene padeciendo desigualdades a la hora de la distribución de las ganancias de la producción de vino, que como se dijo y demostró, aún con la pandemia sobre nosotros, se duplicaron exportaciones, ventas en el mercado interno y oportunas ganancias, que no fue la misma suerte de otros sectores de la economía.
Con la pandemia y el crecimiento de contagios entre la población, no solo de los centros urbanos de Mendoza sino también en los oasis productivos de la provincia, los viñateros continúan sufriendo esas desigualdades. Solo que ahora las deben enfrentar por partida doble, porque no pueden trabajar para no contagiarse, ni ellos ni sus familias.
El mes de mayo es fundamental en el calendario productivo de este estado provincial cuyano, porque se inicia la poda, cura y acondicionamiento los frutos que da la tierra mendocina, fundamentalmente la vid.
El aislamiento primero, y el distanciamiento social obligatorio, después, complicó esa añeja tradición. Se agravó con el transcurrir de los meses de junio y julio en el fuerte crecimiento de contagios y muertes por coronavirus, porque impidió la tarea y perjudicó la necesidad laboral de cientos de familias rurales.
“Quedó al descubierto el sector más perjudicado”
Para encontrar mayores detalles del difícil momento laboral y productivo de lo que sucede en el Este mendocino, El Ciudadano entrevistó a Gabriela Lizana, productora y referente del campo vitivinícola de esa zona.
–¿Es difícil la situación de los viñateros del Este?
–La situación de pequeños y medianos productores en la zona este era ya de por sí complicada antes de la pandemia. Debe tenerse en cuenta que nosotros venimos de un proceso de concentración económica que ha traído aparejado una distribución irregular de la renta en la cadena vitivinícola, que generó mucha desigualdad entre los actores más fuertes y los más débiles.
–¿Esto se profundizó?
–Estas desigualdades se incrementaron durante la pasada cosecha, a pesar de que todas las variables fueron positivas para la vitivinicultura, en cuanto a exportación y ventas en mercado interno. Sin embargo, los precios apenas subieron y ni siquiera alcanzaron los índices inflacionarios, por lo que los costos subieron más que el ingreso. Una clara demostración que de por sí esta situación venía mal, que se agrava cuando en medio de la cosecha llega la pandemia del coronavirus.
–¿Cómo termina la cosecha?
–Como le decía, la pandemia nos tomó en plena cosecha, lo que hizo que tuviéramos que extremar medidas de seguridad sanitarias al ser una actividad que quedó excluida de la cuarentena.
“Con todo eso, la cosecha se pudo concluir, quedando al descubierto que el sector más afectado fue el de los trabajadores de viñas. Por ejemplo, los cosechadores que vinieron de otras zonas del país y también del exterior, principalmente Bolivia”, explicó entrevistada.
–Eso sucedió con la gente que vino, ¿pero qué pasa con los que quedaron?
–En nuestra zona las familias que viven de esta actividad han quedado muy afectadas. Sobre todo ahora, porque después de la cosecha ese sector productivo comienza a trabajar desde mayo en la poda. Ahí se ha reducido mucho el trabajo por el tema del distanciamiento social.
–También crecieron los casos de contagios de la pandemia…
–Sí, lamentablemente. En la zona ha comenzado a subir el número de casos de COVID-19, algo que al momento de la cosecha pasada no tuvimos ningún caso. Sin embargo, ahora que estamos en plena época de poda, que requiere bastante mano de obra, creo que vamos a sufrir el fuerte impacto de la ausencia de ella. Fundamentalmente por la primera obligación que nos asiste a todos de quedarnos en casa ante el crecimiento de contagios de la pandemia. Que vemos que van a ir creciendo y eso perjudica muchísimo a las familias vitivinícolas en general, tanto a trabajadores como a productores, porque verdaderamente todos pueden estar muy afectados con esto que es muy grave.
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