El entramado productivo de Mendoza atraviesa una "encerrona" histórica. Según la Federación Económica de Mendoza (FEM), la provincia ya perdió 1.000 empresas debido a la caída estrepitosa del consumo y el aumento de costos fijos como alquileres y tarifas.
En este escenario, la reconversión ya no es una opción, sino una necesidad de supervivencia. Mientras sectores tradicionales languidecen, el comercio electrónico y rubros como la energía o la minería aparecen como los únicos refugios rentables. Sin embargo, la falta de crédito y la incertidumbre macroeconómica dificultan que las pymes den el salto digital o cambien su matriz operativa antes de que las persianas bajen definitivamente.