A pesar de una inflación que muestra signos de estabilidad, los consumidores argentinos enfrentan un nuevo desafío al llegar a la caja: el "efecto dominó" provocado por el aumento de las naftas. La logística de transporte, afectada por el contexto internacional y local, ha trasladado los costos de forma casi inmediata a los productos de primera necesidad, con incrementos que oscilan entre el 2% y el 9% en marzo.
Los rubros más afectados en las góndolas
Según datos de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM), el impacto es heterogéneo pero contundente. La leche fresca, un termómetro clave del consumo, ha registrado saltos de precio en apenas una semana, pasando en algunos puntos de venta de los $1.659 a superar los $2.300. Junto a los lácteos, el asado se consolida como un "artículo premium" al rondar los $20.000 por kilo, alejándose del alcance del salario promedio.
El podio de los aumentos se completa con tres categorías críticas: productos de limpieza, quesos y yerba mate. También se observan ajustes significativos en aderezos como mayonesa y mostaza. Los analistas advierten que, aunque la inflación de febrero cerró en 2,9%, el desfasaje en los mayoristas responde a la renovación de stock con los nuevos costos de flete. Ante este panorama, la recomendación para el consumidor es adelantar compras y stockearse en productos no perecederos para mitigar el impacto de la variación interanual, que ya se ubica por encima del 33% según el INDEC.