Con la llegada del otoño, desempolvar los suéteres y camperas suele traer sorpresas desagradables. Las polillas no eligen casas por falta de limpieza, sino que buscan espacios oscuros, húmedos y con poca ventilación para reproducirse. Los expertos recomiendan evitar la naftalina y optar por métodos naturales como la madera de cedro o ramitos de lavanda.
La clave está en el movimiento: ventilar regularmente los placares, sacudir las fibras naturales y utilizar bolsas herméticas al vacío para el guardado prolongado. Estos hábitos simples garantizan que tus prendas favoritas lleguen impecables a cada invierno.