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FECHA CONMEMORATIVA

Día de la Tierra: Las leyes clave que protegen el oasis de Mendoza contra el daño ambiental

En el Día de la Tierra, Mendoza destaca por su histórica cultura del agua y un marco legal robusto que blinda sus recursos naturales frente al avance del desierto y la contaminación.

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Por Ciudadano.News

22 Abril de 2026 - 17:18

Desde 1970 y mediante decreto de la ONU se conmemora este día
Desde 1970 y mediante decreto de la ONU se conmemora este día .

Mendoza conmemora el Día de la Tierra no como una fecha abstracta, sino como un recordatorio de su constante lucha contra la aridez. En una provincia donde el 97% del territorio es desierto, la gestión de los recursos naturales ha forjado una identidad única basada en la preservación del agua y el suelo, elementos vitales para la existencia de sus habitantes.

 

El blindaje legal del agua y el suelo

La piedra angular de esta protección es la Ley General de Aguas de 1884, una norma pionera que estableció el principio de inherencia del agua a la tierra. Esta visión estratégica permitió transformar el secadal en un oasis productivo, garantizando que el recurso hídrico sea un bien público gestionado con criterios de equidad y sostenibilidad a largo plazo, algo que hoy es estudiado a nivel internacional.

Sin embargo, el escudo ambiental más emblemático de la modernidad es la Ley 7722. Conocida como la "ley de leyes", esta normativa prohíbe el uso de sustancias químicas tóxicas en la minería metalífera, protegiendo las cuencas hídricas que abastecen a la población y al agro. A pesar de las presiones, el consenso social mendocino ha blindado esta ley, ratificando que el cuidado del medio ambiente es una política de Estado innegociable frente a cualquier avance extractivo.

En el contexto actual de cambio climático, Mendoza enfrenta el desafío de gestionar una crisis hídrica que ya suma quince años consecutivos. La protección de los glaciares y el ambiente periglacial se vuelve vital para asegurar el futuro. Celebrar el Día de la Tierra en este rincón de Cuyo implica renovar el compromiso con estas normas que, más que leyes, son el seguro de vida de un pueblo que aprendió a florecer en la adversidad del desierto.