Como todos sabemos, en la Argentina es imposible aburrirse. Al contrario de lo que pasa en otras latitudes, aquí la actualidad está saturada de sucesos importantes y hasta chocantes.
Y la historia de la Defensa no está libre de esta peculiar característica, todo lo contrario.
Acompáñenme a comprobarlo a lo largo de esta pequeña/gran historia.
¿La causa para tamaña decisión?
Al parecer, la empresa francesa de aviación Dassault Aviation no hará más mantenimiento de las partes para su criatura, los SEM. Además, aparece un detalle técnico: los aviones, como muchos similares, están equipados con el asiento eyectable de origen británico 'Martin-Baker', y como sabemos, ellos se niegan a proveer a nuestro país de los cartuchos de eyección necesarios para su funcionamiento
.
Suma de esfuerzos
Respecto de esos inconvenientes, se puede tomar como referencia la tarea de recuperación que nuestra Fuerza Aérea está llevando adelante con otro “caballo viejo”, como son los nobles A-4R Skyhawk -también de notable actuación en la Guerra de Malvinas-, pero aún más viejos que los SEM y con el problema de sus asientos eyectables, los infames 'Martin-Baker' británicos, los que están siendo reemplazados por los de origen estadounidense de la empresa Task Aeroespace.
Llegado a este punto, no se trata de establecer una puja presupuestaria entre la Armada y la Fuerza Aérea, sino de sumar esfuerzos para una causa común, cual es la defensa de nuestro extenso aeroespacio y espacios marítimos.
Teniendo en cuenta que si bien nuestra Armada dispone, aún, de pilotos para operar los SEM, no los tiene en cantidad suficiente. Mientras, nuestra Fuerza Aérea tiene numerosos aviadores que por haber volado una aeronave similar, como el Mirage y sus distintas variantes, podrán hacerlo con una preparación mínima.
Este elemento de ejecución deberá estar a las órdenes del ya existente Comando Aeroespacial de Defensa y/o del Comando de Defensa Marítimo, que serán los responsables de comandar todos los medios aéreos puestos a disposición para garantizar la seguridad territorial de la Nación.
Dicho comando, como ya fuera señalado en un artículo anterior, y por similitud a lo que se realiza en oportunidad de los actos comiciales nacionales, deberá quedar subordinado a uno que se conforme con la misión de dirigir a todas las fuerzas nacionales puestas a disposición para custodiar los espacios soberanos.
El mismo deberá depender en forma directa del Presidente de la Nación y actuar bajo la supervisión de los ministerios de Defensa, de Seguridad y de Justicia.
Para terminar, y volviendo al título de esta nota, solo nos resta completar el sabio verso de José Hernández de que “los hermanos sean unidos...", con la advertencia de “porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera".
El Doctor Emilio Magnaghi es Director del Centro de Estudios Estratégicos para la Defensa Nacional Santa Romana. Autor de El momento es ahora y El ABC de la Defensa Nacional.