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Elecciones en EEUU: ¿impera el antagonismo social?

El sufragio de medio término desnuda una ciudadanía norteamericana asediada por la división y los temores a la depresión socioeconómica

10 de noviembre, 2022 - 22:56

Tras las elecciones de medio término en Estados Unidos, diferentes indicadores de la misma quedan para analizar. Pese a que los resultados todavía no están cerrados, indican una tendencia inexorable que reafirma la polarización de la sociedad norteamericana.

Comunidades pequeñas vs grandes ciudades

El mapa de la distribución de votos vuelve a mostrar un espectro similar a las presidenciales entre Joe Biden y Donald Trump. Las grandes urbes asentadas tanto en la costa este como oeste, más las ciudades del sureste y las grandes llanuras muestran una clara preferencia por los demócratas. Tal es así que Texas, por ejemplo, un baluarte republicano de larga data, concentró las papeletas azules en Dallas, Houston, El Paso y Austin. En contrapartida, la gran mayoría de los pequeños aglomerados y comunidades rurales de la Confederación se tiñeron del rojo republicano.

Como consecuencia, sigue imponiéndose una visión enfrentada entre gran parte de la población citadina y los habitantes de zonas de poca densidad urbanística. En las polis que concentran alrededor del medio millón de habitantes o más, se reafirma una tendencia a defender la perspectiva liberal, un sentido de calidad de vida asociado al acceso a la educación superior, mejores proyecciones de vivienda, servicios públicos de excelencia, movilidad que aspire progresivamente a lo sustentable, compromiso medioambiental, empleos transversales con buena remuneración y una forma de entender la vinculación de Estados Unidos con el mundo a través de la cooperación y la reducción del intervencionismo político-militar en los asuntos extranjeros.

 

En la vereda de enfrente, las comunidades rurales o ciudades pequeñas tienen un temperamento de corte conservador, en consonancia con valores de carácter tradicional. Existe una influencia firme de las corrientes religiosas evangélicas y persiste, al día de hoy, un modelo que concibe a Estados Unidos como sistema mundo, es decir, como epicentro de la realidad global, lo que delimita cualquier interés a lo que acontece fronteras adentro de la “Unión”.

 

Más de un miembro de estas familias prestó servicio militar o es parte de las fuerzas armadas, cuantiosos núcleos de parientes han perdido algún integrante en las disputas bélicas, por lo que tienen un sensible sentido del deber patriótico y un marcado rechazo a las visiones socioculturales que no se corresponden con el fragmentado “sueño americano”.

La depresión laboral de sus comunidades, el éxodo de los habitantes más jóvenes a las grandes ciudades y la partida al extranjero por causa de la globalización y de las fábricas locales genera un marco de precarización humana que los lleva a autopercibirse como un sector excluido, postergado respecto a las políticas de Estado ideológicamente inclusivas.

Observan al Gobierno Federal como un entrometido que busca gerenciar su patrimonio y no como un aliado de crecimiento personal y colectivo.

Inflación y desaliento económico

El contexto inflacionario más el encarecimiento del costo de vida crearon un impacto desalentador en la mirada de la cuestión pública por parte de todo el abanico social, acostumbrado a una estabilidad histórica de los precios y esto, lógicamente, repercutió en un malestar hacia el gobierno demócrata de turno.

 

Sin embargo, la ciudadanía inmigrante y la población de color ven con desconfianza el ascenso de una clase dirigencial conservadora que los pueda perjudicar y excluir de la repartición de beneficios.

Voto femenino

Un aspecto que se erigió como activo electoral para la corriente demócrata es el voto femenino. La derogación por parte de la Corte Suprema del país de la sentencia “Roe vs Wade”, que marcó un hito y baluarte del derecho al aborto, cambió el hábito sufragista de muchas mujeres que se sentían identificadas con la propuesta republicana.

 

Un sinfín de “ellas”, sin importar su poder adquisitivo, formación o estatus en el escalonamiento social se sintieron profundamente avasalladas por la determinación judicial. En especial, las de realidad más pobre, pertenecientes a comunidades más cerradas y rezagadas, las que encontraban como un salvoconducto decisorio la cobertura estadual a través de las “casas rosas”.

El impacto en cada votación

Finalizando, la tendencia de mayoría republicana que denota la Cámara de Representantes es un síntoma de la incertidumbre económica y del hartazgo social ante una administración de la Casa Blanca muy enfocada en que Washington no pierda protagonismo en el concierto internacional, gastando esenciales recursos en apoyar a sus socios extranjeros y dirimir a su favor el conflicto ruso-ucraniano.

La paridad, hasta el momento, en la cámara alta también puede ser un bálsamo para Biden y la necesidad de poder contar con los apoyos necesarios para la aprobación de leyes y programas de incentivo presupuestario y dinamización productiva. Lo que puede leerse no como un voto de confianza sino como la respuesta a un creciente temor a que los dictámenes del ala derechista sean expulsivos en relación a los intereses de minorías y sectores laborales más sensibles.

La partida por las gobernaciones es una puja a regañadientes donde los Estados tradicionalmente demócratas o republicanos se mantendrán en sus encuadres, pero la conquista azul de Massachusetts y Baltimore tuvo como principal aliciente, a mi juicio, el aporte femenino y de color.

Rumbo a 2024

Biden respira, pero queda mucho camino por recorrer hasta 2024 y tendrá que moldear con sumo cuidado la gestión de su gobierno si pretende su partido retener la oficina oval en un escenario que muestra una población norteamericana fuertemente dividida.